8 citas de Buda falsas

El ciberespacio está a rebosar de frases inspiradoras. Citas de Gandhi, la Madre Teresa o el Dalai Lama orbitan por las redes sociales sobre un fondo de una puesta de sol, una flor o una imagen de su autor. Y evidentemente no pueden faltar las frases de Buda. Pero lo que internet tiene de abundante no siempre lo tiene de riguroso, y la cantidad de frases falsamente atribuídas a Buda es incontable.

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El Buda es una de esas figuras tan lejanas en el tiempo pero tan vivas en el imaginario colectivo que se le acaba adjudicando cualquier cosa. Como tenemos tendencia a proyectar en estos personajes todos los rasgos idealizados que nos apetecen, y como la imagen popular del Buda no es hoy más que un sinónimo de “bienestar” —ya sea paz interior, relajación muscular o un pelo suave—, entonces atribuirle cualquier cosa que suene instantáneamente bonita y profunda no es más que el siguiente paso lógico. (Por cierto, la foto de arriba la he hecho yo, es una broma. Pero esta ‘imagen pop’ del Buda es algo que sería interesante analizar un día.)

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La homosexualidad conduce al despertar …o eso parece.

Acabo de leer un párrafo de un sutra budista y no he podido evitar aplicar un poco de lógica y morirme de la risa. Se trata del “Discurso sobre los preceptos de los Upasaka” (Upāsakaśīla-sūtra), un texto mahayana no muy tardío que expone el código moral a seguir por los practicantes laicos (upasaka), aquellos que se han embarcado en el camino del bodhisattva. Fue traducido del sánscrito al chino en el siglo V EC y se hizo muy popular en China y, como muchos sutras mahayana, es un texto muy extenso. Y en los primeros párrafos del capítulo XI, parece inadvertidamente promover la homosexualidad.

El Buda respondió: “Buen hijo, el bodhisattva mahāsattva tiene compasión y durante innumerables vidas no mata; por esta razón obtiene una larga vida. Durante innumerables vidas ofrece constantemente su ropa y lámparas y por esta razón consigue un aspecto superior. Durante innumerables vidas destruye la arrogancia y por esta razón nace en una buena familia.”

La lista sigue y, como veis, consiste en enumerar cosas que de algún modo son supuestamente deseables en la vida y, en especial, en el camino hacia el despertar (larga vida, buena familia), y en especificar qué comportamientos de vidas pasadas causan estas cosas. Así, el texto determina qué tiene uno que practicar para conseguirlas en el futuro. Y atención a uno de los elementos de la enumeración:

“Durante innumerables vidas repudia el cuerpo femenino y por esta razón nace como hombre.”

Espectacular. Obviamente primero hay que contextualizar un poco: el texto se enmarca en el monasticismo, caracterizado por la renuncia y el celibato, y concretamente el monasticismo masculino. Culturalmente, se consideraba que era más fácil llegar al despertar siendo hombre y, por lo tanto, era preferible. Esto no era sólo cuestión de la naturaleza o esencia de un género u otro, sino también una consideración práctica, ya que es probable que las mujeres recibieran menos enseñanzas, o una formación inferior. Esto lo apoya el texto más adelante cuando especifica que el motivo por el que el bodhisattva busca renacer como hombre es “para ser un recipiente del Dharma.”

Una segunda consideración: el texto en inglés que estoy leyendo dice “loath.” Este verbo puede traducirse como repudiar, detestar, aborrecer o (una versión algo más suave) ser reacio al cuerpo femenino. Pues bien, si tenemos en cuenta que no dice nada de repudiar o ser reacio al cuerpo masculino, y aplicamos un poquito de lógica… la sorpresa es hilarante. ¡Vamos allá!

Si ser hombre es bueno o preferible, y para renacer como hombre hay que repudiar el cuerpo femenino, entonces repudiar el cuerpo femenino es bueno o preferible, ya que conduce a un fin deseable. Sigamos. Si los hombres homosexuales repudian, aborrecen o son reacios al cuerpo femenino (la palabra concreta no importa, ya pilláis la idea), entonces renacerán como hombres y podrán ser recipientes del Dharma. Es decir: ser homosexual es bueno puesto que conduce al fin deseable de ser hombre, y por lo tanto recipiente del Dharma. Y así llegamos a la conclusión de que, según este texto mahayana (y sin duda inintencionadamente), la homosexualidad es preferible, es algo que practicar, pues conduce en última instancia al despertar.

Referencia:
Heng-ching Shih (1994) The Sutra on Upasaka Precepts (BDK English Tripitaka). Berkeley: Numata Center for Buddhist Translation and Research, Bukkyo Dendo Kyukai. pp.57-58

Pareces distante desde que alcancé la iluminación

Texto de Brian Dunn

[1,5 páginas]

Si el amor incondicional que siento hacia todos los seres sensibles no coloreara todos mis pensamientos, diría que no te emociona que haya alcanzado la iluminación. De hecho, si no rebosara pura compasión, diría que te estás comportando como una verdadera zorra sobre mi recién encontrada capacidad de ver la verdadera naturaleza de la realidad.

La semana pasada, cuando emergí de mi sesión de meditación y anuncié que había logrado la máxima de las metas espirituales, te encogiste de hombros con un “Qué lindo, cari.” Entonces continuaste viendo tus programas de interiorismo. No espero una fiesta de felicidades-por-llegar-a-la-iluminación a lo grande y con orquesta; pero me hubiese gustado algún reconocimiento por un logro de tal magnitud. No he construído una maldita casita en el árbol: he cultivado una perfecta quietud mental que ha desencadenado un conocimiento supremo.

Escucha, entiendo que tiene que ser duro ver a alguien a quien amas romper el círculo de muerte y renacimiento cuando tú no estás en absoluto cerca de lograrlo. Pero el hecho es que me he pegado a mi cojín de meditación todos estos años mientras tú conjuraste el tuyo para ser usado como cojín decorativo. Tu estado emocional negativo hacia mí no te acercará a la iluminación, créeme. Esto asumiendo que aún la quieras, y que puedas relegar tu hábito de álbumes de recortes a un segundo plano lo suficiente como para abrir el chakra uno.

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Por qué los hombres budistas no deberían ordenarse monjes

Aquí tenéis una divertidísima pieza satírica del monje budista australiano Bhikkhu Sujato, muy conocido por su activismo en favor del rol de las mujeres. (El escrito es en realidad una versión budista de otro texto bastante conocido de un sacerdote cristiano.) Aunque quizás a algunos les pueda parecer un tanto exagerado, quien haya conocido el budismo en sus países de origen sabrá que realmente queda mucho por hacer en términos de igualdad de géneros, que en las sociedades asiáticas y, por lo tanto, en las instituciones monásticas, existe aún mucho machismo, y que algunas de las cosas que dice este texto, en tono humorístico, son reflejos exactos (aunque con los géneros invertidos) de actitudes existentes, en ocasiones de manera muy explícita, hacia las mujeres.

10. El lugar de un hombre es la mano de obra, donde puede ganar dinero para donarlo a las monjas.

9. Las maneras primitivas y evasivas de comunicarse y manejar las emociones de los hombres les hace inadecuados para la vida en comunidad.

8. El físico de los hombres indica que son más aptos para tareas tales como cortar árboles y luchar contra leones salvajes. Sería “antinatural” para ellos perseguir una vocación religiosa. Es más, los hombros anchos y el “torso pesado” de los “hombres de verdad” puede ocasionar que se caigan en meditación. Esto crea un sonido, un golpe, que distrae a las mujeres, cuyos cuerpos en “forma de pera” han evolucionado claramente para poder sentarse sin moverse durante largos periodos de tiempo.

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