¿Deberíamos meditar con algún objetivo?

Uno de los debates internos del budismo mahayana es si el despertar es gradual o súbito. Esto quedó inmortalizado en el icónico debate de Samye, en el que el Tíbet terminó decidiéndose en favor del modelo gradual, propio del budismo indio, en lugar del modelo súbito del budismo chino.

El relato que conocemos de ese debate es de historicidad dudosa, y es simplista creer que podemos separar estos dos enfoques con limpieza quirúrgica: influencias del budismo chino se pueden apreciar en la escuela tibetana nyingma, y el zen también ha combinado ambas perspectivas en figuras como Chinul.

Monjes debatiendo en el monasterio de Sera (Tíbet)

Pero esta cuestión también toma otra forma: ¿Hay un despertar al que llegar? ¿O sólo hay que darse cuenta de que siempre hemos estado despiertos pero no lo sabíamos? ¿Hay que sentarse con un objetivo o sin él? Las varias escuelas de budismo se sitúan en distintos puntos de un espectro entre estos dos enfoques.

Ambos tienen su virtud y sus inconvenientes. Seguir leyendo “¿Deberíamos meditar con algún objetivo?”

Entendiendo el refugio: ¿voto o reflexión continua?

Eso de tomar refugio frena a mucha gente. Huele instantáneamente a formalismo religioso, a ritual de juramento a tres objetos sagrados, a ‘he aquí la versión budista de la trinidad…’ Si quieres, por supuesto, te lo puedes tomar así; pero esta interpretación no es la única —y a mi modo de ver es bastante pobre. Sin un entendimiento alternativo lo que sucede es que mucha gente tira el concepto entero por la borda, y yo creo que en realidad nos ayuda a navegar.

Puede parecer que el concepto de refugio tenga poca sustancia, porque se nos presenta como simple puerta de entrada al club. Y sin embargo, he tardado varios años en comprender su profundidad. ¿Qué significa (o puede significar) realmente? ¿Y cuál es su historia? Para mí no es un voto sino una reflexión constante. Y el objeto de esa reflexión es la confianza.

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Antes que nada quisiera quitarme una espinilla que hace tiempo que me viene molestando. Quizás penséis que tengo la piel muy fina, pero es que está ahí bloqueando un poro de la comprensión (toma metáfora). Esa espinilla es la expresión misma ‘tomar refugio’ o ‘toma de refugio’. Es fea.

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Dinámicas de poder en la sala de meditación

El #MeToo ha llegado definitivamente a las comunidades budistas de occidente y un nuevo escándalo ha salido a la luz. Esta vez concierne al jefe del budismo Shambhala, Sakyong Mipham Rinpoché, que durante años ha exhibido patrones de abuso de alcohol y discípulas —a menudo en ese orden.

Este caso pare estarse gestionando mejor que otros; pero también me ha sorprendido más, ya que el Sakyong no se crió y formó tanto en Asia sino que está mucho más aculturado a occidente. Los problemas de los abusos, obviamente, no son regionales, van más allá de choques culturales y religiosos, y el mundo budista justo está despertando —uso este término a conciencia— a las dinámicas de poder.

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En un artículo de septiembre del año pasado escribí sobre algunos de los factores que contribuyen a estos comportamientos. Quisiera apuntar que en cierto sentido la religión es una cultura y que, dentro del variopinto budismo, el vajrayana merece un apartado propio. Pretender llegar a una ética panbudista y aplicarla al vajrayana sería como imponer los valores de una cultura a otra. Y no obstante, también hay que evitar el extremo relativismo cultural.

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Volver de un retiro

Cualquier idiota puede ayunar; pero sólo una persona sabia sabe romper el ayuno.

— George Bernard Shaw

Ir de retiro es un elemento fundamental en el camino del dharma y la meditación. No es un añadido opcional, a mi modo de ver; no si uno aspira a integrar verdaderamente sus lecciones y beneficios. La sesión de práctica diaria y el cultivo de la actitud meditativa momento a momento —lo que se suele llamar la ‘práctica informal’— son como el agua y la luz necesarias para que una planta crezca. Pero la planta también necesita abono de vez en cuando: y eso es el retiro.

En un retiro se crean condiciones propicias para el cultivo sistemático de la atención plena y otras cualidades: las necesidades básicas están cubiertas; hemos dejado fuera las obligaciones mundanas, como un perrito en la puerta del supermercado; tenemos todo el día para practicar y, literalmente, nada más que hacer. La profundización de un retiro y la práctica en la vida cotidiana se nutren mutuamente.

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Un retiro es un entorno donde es explícito que todo es material para la práctica. Por eso es tan poderoso. Todo está incluído: desde las largas horas atornilladas al cojín a la apreciación de la naturaleza, pasando por un café tirando a malo y por la frustrante comunicación reducida —sincerémonos: ¿cuánta gente mira el whatsapp durante un retiro? Por eso creo que un retiro no tiene que ser demasiado cómodo o lujoso. No es que haya que ir a sufrir tampoco, pero practicar el ‘contento’ es un elemento que sería nefasto perder.

Pero es tanto una práctica estar de retiro como salir de él y volver al ‘mundo real’. Seguir leyendo “Volver de un retiro”

El absurdo de esconder los orígenes budistas del mindfulness

No voy a argumentar que el mindfulness sea budista; pero sí que hasta la consideración menos buddhist-friendly debería reconocer que proviene del budismo. Tampoco estoy diciendo que los cursos de MBSR/MBCT tengan que presentarse de esta forma. Creo que silenciar las resonancias budistas del mindfulness es absurdo porque no se necesita rascar mucho la corteza del cibermundo hasta encontrar las conexiones.

Es cierto que amortiguar esas resonancias es parte natural del proceso de emancipación del mindfulness. No obstante, tras ese ‘absurdo natural’ a veces se esconde una ideología inconsciente que, llevada a ciertos límites, cae en un absurdo bastante más ridículo. Por suerte, creo que lo que voy a describir sólo es aplicable a unas pocas ofertas de cursos o formaciones en mindfulness.

Aunque el mindfulness ya ande solo, no pienso que tenga suficiente historia propia como para no necesitar hacer referencia al budismo. Además, más allá de sus cursos habituales, no sé cuánto tiene que ofrecer por sí solito sin recurrir de facto al budismo o acoplarse a una terapia ya existente. Comparativamente, el mindfulness aún no tiene pelos en los sobacos, y está bien tocar de pies en el suelo y no olvidarlo.

Pero a parte del problema de la profundización, mi alarma son todas las formaciones que están surgiendo con el boom de esta moda y de su profesionalización, incluyendo, con especial énfasis, las formaciones universitarias en mindfulness. Las personas acreditadas por estos programas cada vez más numerosos tienen que poder ser capaces, sin pretender que todo el mundo sea aquí una experta, de responder las preguntas del alumno más curioso: ¿En qué se diferencia esto del vipassana? ¿De dónde sale la palabra ‘mindfulness’? ¿Cómo surgió este movimiento?

Hagamos un experimento mental. Seguir leyendo “El absurdo de esconder los orígenes budistas del mindfulness”

5 recomendaciones de libros

Otros años, por Sant Jordi, he recomendado algún libro en la página de facebook, pero esta vez he pensado que escribiría una entrada. La verdad es que si fuera mejor bloguero lo habría planificado con tiempo, pero más vale tarde que nunca.

Para quienes no conozcan la tradición, el día de Sant Jordi (el 23 de abril) las calles de Cataluña se llenan de puestos vendiendo rosas y libros, y la gente se los regala o compra para sí mismas. Al final, uno termina con unos cuantos libros más en la lista de espera que, con suerte, no se pasarán meses en la mesita de noche.

Aquí van cinco sugerencias. Y si no tenéis suficiente, siempre podéis dar un vistazo a la página de lecturas recomendadas. Seguir leyendo “5 recomendaciones de libros”

Facebook: el samsara hecho algoritmo

Cada vez está más claro: plataformas como facebook no son liberadoras —y no he dicho que sean malas. Ya escribí sobre la relación entre la meditación, la filosofía budista y el mundo de las notificaciones en este blog aquí y para la newsletter del Bodhi College. Recientemente hablé de ello en una mañana intensiva de meditación. Este artículo son las reflexiones que compartí ese día.

Llamaré plataformas reactivas al conjunto de redes sociales, servicios de streaming, smartphones y demás gadgets, aunque suelo cebarme más con facebook. Las llamo reactivas o samsáricas porque creo que su función es hundirnos más y más en las arenas movedizas de lo que el budismo llama el samsara. Y al igual que sucede con el samsara, la respuesta a estas plataformas no tiene por qué ser el rechazo absoluto: hay cosas buenas en ellas y la liberación no les es ajena —de hecho, la liberación sucede en el samsara.

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La rueda de facebook — facebookcakra?

Para quien no conozca la jerga budista: samsara es lo opuesto a nirvana, que es un término que a todo el mundo le suena. Samsara se refiere a la existencia tal y como la experimentamos ahora. En su dimensión psicológica, samsara subraya el aspecto repetitivo, cansino, entumecedor y a la vez adictivo de nuestras vidas. Es el sentirse atrapado en un patrón cíclico; esa sed que nunca acaba de proporcionar la saciedad que promete; la sensación de haberle pillado el truco al juego y, entonces, que un jugador invisible te mueva el alfil o cambie las normas.

El budismo aspira al nirvana, al despertar. Las distintas escuelas lo entienden de formas diferentes, pero en general tiene que ver con algún tipo de libertad respecto al samsara. El lenguaje contemporáneo, incluso en círculos como el mindfulness secular, suele expresar esto en términos de reactividad: esos patrones insanos —habitualmente psicológicos— que son automáticos, repetitivos, esclavizantes.

Planteo mi análisis no como un juicio de bueno/malo, sino en términos de coherencia y de despertar: como practicantes de meditación, interesadas en librarnos de nuestra reactividad —o por lo menos reducirla—, debería importarnos si el uso que hacemos de ciertas plataformas contribuye a ese proyecto o lo boicotea, si lo que hacemos en pantalla y en el cojín de meditación es coherente o si empuja hacia dos direcciones distintas.

Pero ¿por qué tiene importancia esto? Seguir leyendo “Facebook: el samsara hecho algoritmo”