“¿Qué es esto?” El arte de preguntar

Martine Batchelor fue monja zen en Corea del Sur durante diez años, en los que cada año realizaba dos retiros de meditación de 3 meses como es tradicional en esa escuela. Actualmente presenta un enfoque secular y pragmático al budismo y recorre el mundo dando charlas e impartiendo cursos y retiros de meditación, habitualmente acompañada de su marido Stephen. Aquí un artículo suyo:

En la China del siglo sexto, las escuelas budistas eran bastante escolásticas y estaban centradas en las escrituras. Para alejarse de este enfoque académico y acercarse a la enseñanza original del Buda de practicar meditación y alcanzar el despertar en esta vida, la escuela zen desarrolló su práctica del koan, en la cual historias de despertares de monjes se convirtieron en puntos de partida para la indagación meditativa. Al preguntar y centrarse en una sola pregunta como método de meditación, los practicantes zen aspiraban a desarrollar una rica sabiduría de la experiencia.

En la tradición zen coreana, uno suele meditar en la pregunta “¿Qué es esto?” Esta pregunta proviene de un encuentro entre el Sexto Patriarca, Huineng (638-713) y un joven monje, Huaijang, quien se convirtió en uno de sus principales discípulos:

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Ateísmo, sin temor

[3,5 páginas]

Pema Chödron, la reconocida maestra de budismo tibetano, abordó en una charla el tema del ateísmo; pero lo definió de una forma poco habitual. En realidad, a lo largo de este magnífico fragmento de esa charla que os presentamos a continuación, varias veces se queda uno pasmado de la frase que acaba de leer: tan contraintuitiva, tan inusual… Pero un poco de reflexión y relectura descubren un mensaje punzante y muy profundo. Que os sea útil 🙂

La diferencia entre el teísmo y el ateísmo no es si uno cree o no en un dios. Este es un tema que se aplica a todos, incluyendo budistas y no budistas.

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Supersticiones de mercado y demonios invisibles

[1,5 páginas]

La idea de que la vida puede explicarse y dominarse es una superstición. También lo es la idea de que es posible vivir sin la duda, o de que la existencia tiene que ser feliz, que alguien o algo ahí afuera está atento a nosotros. ¿Esperas ser iluminado por tu práctica budista, o salvado por tu Dios? Vale. ¿Por qué?

Probablemente nunca respondas por completo esta pregunta, pero esa no es razón para dejar de preguntarla. Necesitamos que se nos recuerde que no podemos saber, no sólo intelectual sino también visceralmente. Abandonar el misterio es perder nuestro potencial para el cambio. Peor: pensar que podemos controlar ese cambio es estar perdido en superstición.

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