Observa tu mente, no la de otros — 10 respuestas de Ajahn Chah

Directo, profundo, sin adornos, cálido, sabio, firme. Así aparece en sus charlas Ajahn Chah, la figura que puso la meditación vipassana y la tradición tailandesa del bosque en el mapa occidental. El ‘efecto mariposa’ de sus enseñanzas estableció monasterios theravada por todo occidente, pero también centros laicos de donde, al final, acaba saliendo el mindfulness secular. Siempre me ayuda y me inspira leerle un poco, especialmente de retiro: me devuelve a la esencia de la práctica, a la inmediatez palpable de la meditación, a la sencillez y profundidad del mensaje del Buda.

Aquí tenéis una selección de una sesión de preguntas con sus monjes occidentales, si no me equivoco, en los 70. Podréis notar que el contexto es monástico, así como masculino, pero aplicable a nosotras y nosotros. ¡Espero que os sirva y os anime a seguir meditando!

Seguir leyendo “Observa tu mente, no la de otros — 10 respuestas de Ajahn Chah”

Buda y la virtud del habla (II)

¿Qué sucede si tomamos la atención plena (mindfulness), la alejamos de la respiración y la llevamos a lo que decimos? ¿Podemos aplicar lo que hacemos cuando meditamos a nuestro proceso de hablar? Mantenernos presentes, no dejarnos cautivar por trenes de pensamiento conflictivos, observar el nacimiento de intenciones… ¿Cuánto valor tiene la meditación si se limita a experiencias mentales privadas y no se traduce en palabras? ¿Se puede meditar hablando? ¿Qué significaría?


En la primera parte de esta serie escribí: “A finales del año pasado, exploramos este tema con nuestro grupo de meditación y me gustaría compartir algo de eso en dos artículos. El segundo introducirá unas guías prácticas para cultivar la palabra apropiada; pero de momento introduzcamos la idea.” ¡Esto fue el 18 de abril de 2016…! Como fecha de caducidad para una promesa, un año es bastante, así que ahí voy. Pero empezaré resumiendo en un párrafo el contenido del primer artículo (aunque, evidentemente, es mejor que os lo leáis, qué voy a decir yo…).

Seguir leyendo “Buda y la virtud del habla (II)”

Los cinco ¿preceptos? laicos

En el post anterior, John Peacock hablaba del papel de la ética como fundamento del camino del dharma y prerequisito de la meditación. El “entrenamiento gradual”, uno de los métodos usados por el Buda para exponer su enseñanza, empezaba en la generosidad y la virtud. Seguramente la enseñanza más asociada a los laicos, en especial en el budismo del sur, son los llamados cinco preceptos. Su formulación estándar es algo así:

  1. Abstenerse de matar/herir a seres vivos.
  2. Abstenerse de tomar aquello que no es dado.
  3. Abstenerse de una conducta sexual inapropiada.
  4. Abstenerse de mentir.
  5. Abstenerse del consumo de sustancias intoxicantes.


A primera vista son prescripciones de evitar ciertas actividades, reglas que regulan el comportamiento para el beneficio (se supone) de uno mismo y los demás. Muchos maestros contemporáneos nos advierten de que no los leamos como si fueran la versión budista de los 10 mandamientos, aunque entonces llamarlos ‘preceptos’ quizás no sea la mejor opción, como explicaré después. Pero ¿cuál es la diferencia? ¿Qué son entonces?

Seguir leyendo “Los cinco ¿preceptos? laicos”

Buda y la virtud del habla (I)

right-speech

La palabra apropiada, más habitualmente traducida por palabra o habla correcta, es el tercer elemento del camino óctuple. Abstenerse de mentir también es uno de los cinco preceptos laicos. No hay duda de que la manera en como nos comunicamos es un aspecto crucial de nuestras vidas de animales sociales. ¿Podemos volvernos más conscientes de cómo hablamos? ¿O darnos cuenta de patrones tóxicos en nuestra forma de comunicarnos con otros? ¿Podemos cultivar una forma de hablar que busque el entendimiento en lugar de la confrontación, la armonía en lugar de la división, el bienestar en lugar del malestar?

A finales del año pasado, exploramos este tema con nuestro grupo de meditación y me gustaría compartir algo de eso en dos artículos. El segundo introducirá unas guías prácticas para cultivar la palabra apropiada; pero de momento introduzcamos la idea.

¿Y qué es, monjes, la palabra correcta? Abstenerse de mentir, abstenerse de hablar maliciosamente, abstenerse de palabras ásperas y abstenerse de charla frívola. Esto se llama palabra correcta.

Mahāsatipaṭṭhāna sutta, DN 22

Seguir leyendo “Buda y la virtud del habla (I)”

El sufrimiento y el no-yo

El primer post del año era algo largo y en ocasiones técnico, así que he pensado que el segundo sea algo más breve, directo y accesible. En el siguiente vídeo, de unos 6 minutos de duración, el académico y maestro zen David Loy habla de la relación entre dukkha (ese término amplio que significa sufrimiento pero también incluye insatisfacción y tensión) y anatta: no-yo. Éstas son dos de lo que se conoce en el budismo como las tres características de la existencia. Espero que lo encontréis interesante y, si queréis, podéis leer la entrevista que le hice hace cosa de un año, y que se publicó aquí bajo el título de “Desmontando el budismo – Una conversación con David Loy“. David tiene unos cuantos libros traducidos al español y podéis encontrar algunos en la sección de Lecturas recomendadas.

Recordad que tenéis que activar los subtítulos en la configuración del vídeo (la ruedecita que aparece abajo a la derecha). ¡Que lo disfrutéis!

5 formas de usar las redes sociales con atención plena

El tercer elemento del camino óctuple es la palabra apropiada o correcta. Tal como explica el Buda (MN41), el que practica la palabra correcta se abstiene de cuatro cosas: mentir, engañar a alguien para beneficio propio o de otro; hablar maliciosamente, calumniar, criticando a otros para sentirse superior uno mismo, o para dividir y enemistar a otros entre sí; de palabras ásperas y abusivas; y de charlas frívolas, en parte porque fácilmente deriva en una de los otros tipos de habla, y en parte por guardar energías para decir aquello que sea realmente necesario, inspirador y provechoso.

En definitiva, se trata de una invitación a reflexionar sobre cómo nos comunicamos con los demás (qué decimos, cómo lo decimos y cuándo), y a indagar en las motivaciones que yacen debajo. (Podéis ver un ejemplo de esto en el canon pali aquí.)

Aunque en el tiempo de Buda sólo se podía hacer referencia a la comunicación verbal, hoy en día no podemos sino incluir internet: nuestras publicaciones de facebook y twitter, nuestras intervenciones en foros, blogs, nuestro email, etc. Lori Deschene inició la cuenta de twitter @tinybuddha, que proporciona una cita diaria, y el blog multi-autor tinybuddha.com. En un artículo comenta lo siguiente:

En un tiempo en que las conexiones parecen mercancía y las interacciones en línea pueden volverse ocasionalmente inauténticas, la atención plena [mindfulness] no es sólo una cuestión de fomentar una conciencia intensificada, sino de relacionarnos con otros y con nosotros mismos de manera significativa, relevante.

Con este objetivo en mente, Lori propone unas sugerencias para usar las redes sociales de forma más consciente. He seleccionado 5 y aquí van.

Seguir leyendo “5 formas de usar las redes sociales con atención plena”

Meditar con emociones (II)

 Ésta es la segunda parte de la serie de posts sobre meditar usando las emociones: el post anterior era de Pema Chodron, y ahora completamos su magnífica explicación y el ejercicio que proponía con 8 recordatorios de Sayadaw U Tejaniya a tener presentes durante la meditación.

IMG_24511. Cuando investigas emociones, es importante que te recuerdes que son fenómenos naturales. No son ‘tus’ emociones: todo el mundo las experimenta.

2. Todos los pensamientos con los que te identifiques van a ‘avivar’ las emociones.

3. Cuando la emoción que experimentas es muy intensa, quizás no puedas mirar a los pensamientos que la acompañan sin que la emoción crezca aún más. En ese caso, normalmente lo mejor es primero ser concientes y observar las sensaciones, agradables y desagradables, que acompañan a la emoción.

4. Si mirar las sensaciones te resulta abrumador o agobiante, puedes dirigir tu atención a un objeto neutro o agradable, como tu respiración o el sonido. Hacer esto es una forma hábil de distraer a la mente y de que detenga, o reduzca, el pensar. ‘Tú’ ya no estarás tan involucrada en la ‘trama’ y por lo tanto la emoción se aquietará.

5. Cuando una emoción intensa se aquieta, serás capaz de mirar a lo que notas, los pensamientos y las sensaciones corporales. Cuanto mejor comprendas cómo se interrelacionan estas cosas, más hábil y efectivamente gestionarás cualquier tipo de emoción.

6. No te olvides de revisar tu actitud: comprueba si realmente aceptas una emoción o le opones resistencia.

7. Toda resistencia inadvertida y toda identificación inadvertida con la emoción, la alimentará y la hará crecer.

8. Recuerda que las emociones no tienen que irse, en absoluto. Nuestro objetivo es conocer cómo sentimos las emociones, saber qué pensamos cuando hay emociones, y comprender su naturaleza y el comportamiento de la mente.

Quizás también te guste: “¿Qué aspecto tenía Buda?
o “Cómo meditar, incluso si eres muy impaciente