El mindfulness está cambiando el budismo

Me he apuntado a un curso de mindfulness de 8 semanas. Concretamente, de MBCT (mindfulness-based cognitive therapy). Lo he hecho desde mi curiosidad por el diálogo entre el budismo y la modernidad. A ver qué tal. Por cierto, otro signo de este diálogo es que mi madre ahora colorea mandalas (aquí una muestra).

Apuntarme a este curso me ha recordado que he visto que, últimamente, hay maestros y centros budistas que empiezan a ofertar actividades de mindfulness o a presentar sus enseñanzas en esos términos. En parte, seguramente, para atraer al público, y no de forma meramente interesada, sino como parte natural de ese diálogo. Sin embargo, a mí me parece que esta influencia del mindfulness en el budismo va más allá de un simple rebranding, de con qué palabras las escuelas budistas ofrecen su contenido: está afectando al contenido mismo.

El pasado diciembre, participé en la jornada que organiza cada año la Coordinadora Catalana d’Entitats Budistes. Esa edición tenía como título “Presente y futuro del budismo en occidente” y uno de los temas centrales de la mesa redonda en la que yo participaba eran las (presuntas) descontextualizaciones del dharma. Como podéis imaginar, el mindfulness fue el gran protagonista. Uno de mis co-conferenciantes se mostró apasionadamente molesto con el movimiento del mindfulness. Mi postura es la de verlo como un caballo de Troya y como algo generalmente positivo para la sociedad, sin dejar de prestarle una atención crítica. (Veremos si mi opinión cambia tras completar el curso de MBCT.) Y también creo que, dada la realidad actual, el budismo tiene que dejar de tratar al mindfulness como algo de su propiedad, del mismo modo que el cristianismo, por ejemplo, no debería considerarse a sí mismo como el guardián definitivo del amor al prójimo.

Pero, dejando a un lado mi opinión del tema, lo que me chocó de ese rechazo receloso y protector del mindfulness es que viniera de alguien perteneciente al budismo tibetano, precisamente una tradición que no se ha caracterizado por cultivar esta práctica. No digo que en él no se trabaje la atención al presente como cualidad, sino que tradicionalmente no ha puesto énfasis en ella de forma directa. De hecho, el Satipaṭṭhāna Sutta, el discurso sobre las aplicaciones de la atención plena en que se basa el vipassana moderno (origen el mindfulness), jamás se tradujo al tibetano. Por mucho que esa tradición insista en que su canon contiene todas las enseñanzas budistas al completo, eso no es más que propaganda —una propaganda de la que, sin duda, los tibetanos están convencidos.

Yendo un paso más allá, y ahora entro en un terreno delicado, históricamente el budismo tibetano no se caracterizó por practicar lo que hoy en día entendemos como “meditación.” Me refiero a la práctica de contemplar la experiencia subjetiva al desnudo y en silencio, ya sea a través de un ancla como la respiración o con atención abierta. Usaré la palabra “meditación” en ese sentido durante el resto del artículo, aunque soy consciente de que la definición es humana y arbitraria, y que ejercicios como la visualización de mandalas o las recitaciones podrían considerarse una forma de meditación. Lo clarifico para que nos entendamos.

Ya puedo anticipar objeciones de los lectores. La primera sobre el dzogchen o el mahamudra, las prácticas propiamente tibetanas más parecidas al vipassana; la segunda, que muchas habréis asistido a cursos de budismo tibetano donde se habla de shiné (ཞི་གནས་, correspondiente a samatha) y lhagtong (ལྷག་མཐོང་, correspondiente a vipassana). Mi argumento no es que tales prácticas no existan en esa tradición —existen, como muestran las obras indias de Asanga y Kamalashila que utiliza— sino que:

  1. tradicionalmente no constituían lo más distintivo y extendido del budismo tibetano, que eran ejercicios devocionales y tántricos, a modo de generalización; y
  2. que el papel que se les da hoy día ya es una adaptación a las necesidades, intereses y proyecciones del converso occidental.

Como me explicaba Yeshe Rabgye hace unos años, los currículums para monjes jóvenes no incluían meditación, y son varias las veces que he oído de practicantes serios del budismo tibetano formándose en Asia que “los tibetanos no meditan.” Esa fue también mi sensación al pasar temporadas en comunidades de tibetanos en el exilio, obviamente con sus excepciones. Si alguien se ha sentido ofendido o cree que pretendo dejar mal a esa tradición, quiero clarificar que mi perspectiva es puramente histórica y que en ningún momento estoy emitiendo juicios de valor. Y para romper una lanza a favor de mi intención no-partidista voy a decir que nada de esto es exclusivo del budismo tibetano: exactamente lo mismo puede aplicarse al theravada.

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Ledi Sayadaw, uno de los padres del vipassana
Me explico. Los linajes de meditación han existido siempre, pero a lo largo de la historia han representado la excepción más que la norma. Dejando a un lado las prácticas laicas, por lo general limitadas a la acumulación de méritos, incluso entre los monjes aquellos que meditaban eran una minoría. El vipassana fue un movimiento de reforma que surgió en el siglo XIX principalmente en Myanmar (entonces Birmania) motivado por cuestiones más bien políticas y sociales.

Ante el dominio británico, una nueva clase media educada quiso reafirmar su identidad y herencia cultural. Esto hizo que se empezara a enseñar meditación y abhidharma a los laicos, quizás como forma de resistencia ante las misiones cristianas. Pero al hacerlo, la forma como presentaron el dharma se vio influida por la educación occidental que habían recibido y por el movimiento protestante: se enfatizó lo racional y el acceso directo a los textos y se rebajó el papel de la institución monástica como mediadora exclusiva a las enseñanzas. Debía formularse un dharma que pudiera competir, por así decirlo, con el pensamiento occidental del momento. Bajo la nueva forma del vipassana, la meditación se puso en un primer plano en el que hacía siglos que no estaba. Y ese nuevo énfasis también ha teñido cómo otras tradiciones se han presentado a nuestras sociedades, e incluso cómo se han entendido a sí mismas.

Resumiendo: el budismo de hoy se está viendo influido por el mindfulness, una práctica que surge de una forma de budismo que, a su vez, surgió con influencia occidental. O al revés: el colonialismo británico en Asia tuvo como resultado un movimiento reformista del budismo que enfatizó una forma de meditación que, con los años, dio a luz al mindfulness contemporáneo, cuya popularidad está incitando nuevas modificaciones en las escuelas budistas, hasta el punto de recuperar aspectos que tradicionalmente habían quedado más bien marginados. Si eso no es un ejemplo de la interdependencia, no sé qué lo es…

Termino recuperando el hilo inicial del artículo. Por territorial que pueda parecer la actitud de algunos budistas, que de pronto se muestran tan protectores con unas tierras de ultramar por las que se han vuelto a preocupar no hace mucho, entiendo el recelo. Si el budismo ha triunfado en occidente básicamente como un sistema de meditación —algo que no refleja con toda fidelidad lo que ha sido durante siglos en sus países de origen —, ahora el éxito del mindfulness le ha quitado la custodia exclusiva. Quizás el problema es precisamente el énfasis en la meditación, por paradójico que parezca. No sé si la mejor respuesta es reforzar aún más ese énfasis o más bien poner las energías en algo que muchos necesitan más allá de las 8 semanas y que no sé si el mindfulness proporciona aún: contexto, profundización y una visión del potencial completo de una vida humana despierta.

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33 comentarios en “El mindfulness está cambiando el budismo

  1. El término “vipassana” significa “intuición” y viene siempre acompañado en los suttas por “samatho” que significa “tranquilidad”. Como cualquiera que use de forma habitual la intuición, sabe que ésta surge de un estado previo de tranquilidad.
    “Vipassana” es útil para resolver problemas complejos en los que se conoce el planteamiento, y es fundamental en matemáticas.
    La mal llamada “meditación” “vipassana” surge en Birmania como producto de venta a los extranjeros ávidos de meditación que se perdían por este lugar remoto después de la segunda guerra mundial. No tiene absolutamente nada que ver con el Buddha. Nada que ver con el Mahāsatipatthana Sutta, es más, es perfectamente lo opuesto. La “meditación vipassana” cae dentro de la categoría de “concentración incorrecta” ampliamente comentada, advertida y condenada en los suttas. Este tipo de meditación corrompe la mente haciendo que sea incapaz de concentrarse mínimamente, por lo que el acceso a jhānas, por ejemplo, que es la vía hacia la liberación se hace imposible.
    Recuperar a un practicante de vipassana es más dificil que hacer que una persona normal se ilumine.
    Practicar “vipassana” equivale a saltarse la tapa de los sesos.
    Cada cual es muy libre de hacer con sus sesos lo que quiera, inducir a los demás al suicidio mental no es de recibo.

  2. Estoy de acuerdo, en general, con todo lo expuesto . Lo único que precisaría es que, en el budismo tibetano, sí que existen prácticas puramente meditativas como el mahamudra o el dzogchen, que se caracterizan por una percepción desnuda de artificios de la naturaleza de los fenómenos externos e internos. Dicho esto, es cierto que las escuelas tibetanas abusan de los rituales y que he conocido a muchos practicantes de dichos rituales cuya tranquilidad mental dejaba mucho que desear, además de promover el culto a la personalidad (de los maestros) y habitar en un universo plagado de supersticiones.

  3. Buenas. Se que este comentario no va encaminado a este artículo pero necesitaria consultarte una duda. Estaba buscando como se escribía el termino nirvana en Palí, se que Gautama realizaba sus enseñanzas en este dialecto para que el pueblo lo entiendiera, en vez de en sanscrito (el clero). Por internet solo he encontrado información a través de la wikipedia por lo que no sé si es muy fiable: https://es.wikipedia.org/wiki/Nirvana_(espiritualidad)
    निब्बान, (nibbāna); en pali;
    Quería preguntarle si tiene conocimientos o gente que pueda conocer esta palabra en escritura palí si Nirvana es efectivamente निब्बान en pali.
    Muchisimas gracias por todo. Nuevo en este blog. Le dare muy buen uso

      1. HolaIván. Como bien ha dicho Ariya Bodhita, el pali no tiene alfabeto propio. No creo que en Nepal se haya habladonunca ya que, dentro de las lenguas vernaculares indoarias (prakrits) es un dialecto occidental y Nepal está al noreste de India. Como dices, tiene similitudes con el hindi, aunque éste es posterior.
        El nombre de pila Siddhattha no aparece en el canon pali. Ahí se le llama Gotama, que era el nombre de familia.

    1. Muchisimas gracias a ambos por vuestra atencion. En cuanto al termino en cuestion “Nirvana”, en que idioma se refiere Nibbāna y cual a Nirvāṇa. Gracias

  4. Siddharta Gautama. Aun asi. Pensaba que la escritura pali existia o por lo menos hace tiempo. O incluso que se hablaba en Nepal y que se diferencia del hindi por algunos rasgos. Gracias

    1. El Buddha no se llamaba​ ni Siddhartha (el que lo consiguió) ni tenía de nombre gotra Gautama o Gotama porque es un gotra brahmán y el no era Brahmán. Tampoco se llamaba Buddha (despierto) ni adjetivo alguno. No quiso que se supiera su nombre para que no atribuyeran su logro a su origen.
      Nepal es un país hinduista, con algún budista despistado. Y también es falso de toda falsedad que hubiera nacido en Lumbini, Nepal. Eso se debe a una de las célebres falsificaciones de columnas de Asoka encargaba el sinvergüenza del doctor Führer a principios del siglo XX.
      Probablemente era de origen de Gándara, o sea, iranio.

      1. El nombre del Buda es un misterio fascinante, aunque también cuesta imaginar que realmente no se supiera su nombre… o que el canon esté lleno de nombres de gente pero el suyo fue añadido luego. ¿Cómo se referían a él antes, entonces? Es muy interesante. Había leído en un libro de K. R. Norman que Gotama no era un gotra originalmente ksatriya (no recuerdo que dijera si era brahmán), lo que él atribuye a que eran una incorporación reciente al sistema brahmánico de las cuatro clases sociales y que habrían tomado el nombre del purohita familiar o de la zona. Esto cuadra con la idea de Johannes Bronkhorst de que Sakya, y otras pequeñas repúblicas, aún no habían sido totalmente brahmanizadas durante la vida del Buda (o la primera mitad por lo menos). Si no le has leído estoy seguro que te gustará mucho. Su teoría es que los brahmanes se creyeron su propia propaganda de que eran y habían sido siempre la norma en ese territorio y “colonizaron el pasado”, insertando sus nomenclaturas y brahmanizándolo. ¿Podría ser el nombre “Gotama” un ejemplo de eso? No recuerdo si él lo comenta.
        Gracias por la referencia del doctor Führer, aunque he buscado y no he encontrado casi reviews, no sé si el mundo académico le toma muy en serio. De todos modos, por lo que he podido ver él cuestiona el hallazgo de Orissa, no el pilar de Asoka en Lumbini, que de hecho ya figura en la crónicas de los peregrinos chinos en el siglo VII.

      2. Hay tanta mierda en el “trabajo” de Führer que intenté en mi blog traducir solo lo relevante, pero el sinvergüenza tenía más trampas que una película de chinos.
        Respecto al Buddha se le escapó un nombre en un sutta “Adicca”

      3. Ādicca es “sol” y el Buda se describe a sí mismo como el amigo solar o del sol, el familiar del sol, o relativo al linaje del sol – como todos los Sakya, que parece que adoraban antiguamente el sol, cosa que tiene bastante sentido en una sociedad agrícola.

      4. Adiccabandhu “Pariente del sol”:
        Epiteto del Buda Vin.ii.296 ; SN.i.186 , SN.i.192 ; AN.ii.54 ; Snp.54 Snp.915 , Snp.1128 ; Mnd.341 ; Cnd.125 # b ; Vv.42 # 5 , Vv.78 # 10 ; Vv-a.116 .

  5. El mindfulness es solo una pequeña perla del tesoro que esconde recorrer un camino espiritual completo, donde la meditación, es una palabra sagrada, y una acción que pretende conocer la verdad q hay dentro de cada ser, sin olvidar los aspectos que la complementan, como son, la ética, es esfuerzo, la paciencia, etc. Practicar mindfulness no es negativo, es solo un reflejo más de una sociedad que carece de confianza en su verdadera naturaleza , y del tiempo necesario como para plantearse una cuestión así. Es más fácil hacer unos minutitos de mindfulness, donde el dicho aquel de: en el país de los ciegos el tuerto es el rey, es algo bien cierto. En realidad está moda no deja de ser más q un mero balsamo, el practicante de milfulness busca satisfacción y bienestar dentro de un ritmo de vida estresante y muchas veces antinatural, es decir, pretende seguir sobreviviendo en ambientes nada propicios para la calma o el autoconocimento, se trata de salir del paso con un nuevo método. El verdadero practicante de meditación, no adapta la meditacion a su vida, adapta su vida a la meditacion, tiene la renuncia suficiente como para hacer de la meditación su vida, y no para usarla simplemente como un método para estar un poco más feliz dentro de una vida a la q no se está dispuesto a renunciar. El problema no es a qué pertenece o de dónde proviene el mindfulness, que sí es cierto que su origen está en la meditación Budista, el problema está en que seguimos sin confiar en nuestro enorme potencial y por eso hacemos cositas, en lugar de hacer con entusiasmo un camino que de verdad nos llene, y de significado a nuestras vidas, LA MEDITACIÓN.

  6. Tanta mente, para una práctica! Sentarse y meditar no es lo mismo que razonar y predicar. Esto y aquello solo es posible en una mente discriminadora, mejor aplicar la práctica a la
    Vida diaria, que predicar una práctica que no necesariamente realiza. Si ves un buda córtale la cabeza. Buena meditación

  7. La problemática con el “maindfulness” occidental se sitúa en dos coordenadas históricas de las actuales sociedades occidentales: 1) surge en el marco -sospechoso- de lo que Trungpa denominó materialismo occidental o llanamente “mercado espiritual”, y 2) que si bien hay meditación concentrada y sedante en el budismo general y en el tibetano en particular, esta de poco “sirve” sino viene contextualizada por prajña (sabiduría o visión) y por shila (disciplina ética). En resumidas se “vende” el maindfulness como budista cuando esa abstracción no lo es. La meditación es una práctica asistida por el Dharma general que debe conducirnos a la iluminación, y no una estación de descanso para seguir atados al samsara..

    1. Hola Carlos. No estoy de acuerdo con algunas cosas que dices. Me pregunto cuántos de los budistas que protegen la meditación y se cargan el mindfulness tienen realmente experiencia directa de los programas de mindfulness. Esa es otra razón por la que decidí apuntarme, para que mi opinión (fuera la que fuera) tuviera más fundamento que simples sensaciones y prejuicios. De momento estoy encontrando muchos conceptos budistas contados a escondidas. Lo aue más cambia es el uso de términos y el marco de la práctica: objetivo, motivaciones, contexto, etc. Buda definió a su dharma como el fin de dukkha: creo que el mindfulness contribuye a eso. Sí que estoy de acuerdo contigo que es incompleto.
      Pero eso no debería ser problema porque el mindfulness precisamente NO se vende como budista. Los budistas lo reclaman porque es meditación pero este era exactamente mi argumento: que los budistas usen la meditación como crean y dejen a los demás, porque si alguien lo usa para estar en samsara esto no te salpica. Si no te apropias de eso, puedes ver los aspectos positivos: reduce dukkha y puede que mucha gente a partir de ahí descubra algo más (caballo de Troya). Si te apropias, no ejemplificas la sabiduría: es apego, es el orgullo de ‘yo sé el camino correcto’, etc. Ejemplificas lo que se critica en el Atthakavagga. Es una oportunidad más para practicar (y también me lo digo a mí mismo!)

      1. Me permito intervenir en vuestra conversación.
        El Buddha-Dhamma no tiene absolutamente nada que ver con el mindfulness, más allá de que se practica sentado. El mindfulness como meditación de dispersión utilizada con regularidad corrompe la mente de forma prácticamente irreversible, impidiendo cualquier logro en el campo de la meditación del Buddha, o sea, la concentración al condicionar la mente justo a lo contrario, a dejar ir.
        Hay dos inexactitudes en tu respuesta. La primera es que restringes el Dhamma del Buddha a solo el fin de dukkha, lo que es un fin bien pobre. Su objetivo es el fin de la ignorancia, que obviamente comprende el fin del sufrimiento que es consecuencia de la ignorancia. La segunda es que dices que el mindfulness, o concentracion incorrecta, reduce dukkha. Antes al contrario, podrás ver en varios suttas que la concentración incorrecta te deposita en el infierno y no hay mayor sufrimiento que una vida ahí.
        Es respetable que quieras practicar todo tipo de cosas, siempre y cuando sepas qué estas haciendo y las consecuencias a corto, medio y largo plazo. Igual que las drogas.
        Te podría ser útil mi entrada “Autopsia al Mindfulness” donde entro más técnicamente en todo esto.

      2. Yo no dije que el dharma se reducía a eso únicamente.
        La ecuación mindfulness – concentración incorrecta no la veo. Creo que tenemos que distinguir los distintos sentidos del término ‘mindfulness’ y no olvidar que aunque el MBSR parezca haberlo secuestrado, en inglés no se refiere más que a la atención plena. Se cultiva sati y sampajañña y eso es parte del camino del Buda (repito: parte).
        Sigo teniendo la sensación que, siendo autocríticos, deberíamos ser conscientes de la tendencia a proyectar en el mindfulness todo lo que creemos que ‘no toca’ sin tener experiencia directa en realidad. Y eso sí que no es dharma. Precisamente eso, el hecho de tratar el mindfulness desde la distancia y sin conocimiento de causa permite todo tipo de atribuciones, que es lo mismo que solemos criticar a los académicos del budismo: que hablan de la receta sin haber probado el plato.

      3. Que no la veas es síntoma de que no has practicado ni la concentración correcta, ni la concentración incorrecta o de dispersión. Y lo que llamas “atención plena” en los suttas no tiene absolutamente nada que ver con meditación alguna, es un aporte medieval de la secta theravadin. Sati es uno de los radios de la rueda del noble octuple sendero que lleva al fin del sufrimiento, pero es atención correcta que, junto al esfuerzo correcto pueden conseguir el modo de vida correcto, esto es no hacer nada por apego o aversión. Para ello se necesita atención plena, sin despistes. Es un ejercicio que en tres meses logra erradicar el sufrimiento de todo el que lo practique junto con la concentración correcta.
        Te remito al sutta de los cuarenta factores que es donde se describe a la perfeccion el papel de sati en la erradicacion del sufrimiento. Y funciona, vaya que si funciona. Y sati NO ES una MEDITACION, por mucho que te lo vendan así.

      4. A lo mejor tenemos definiciones algo diferentes del término castellano “meditación”. Yo lo uso para el cultivo de ciertas cualidades y por lo tanto no se me pelea con nada de lo que has dicho sobre sati; creo que tú lo usas de forma más restringida.
        Pero bueno, creo que has demostrado muy bien que lo que cuentas funciona de verdad, y que no haces nada por apego ni aversión. Gracias por eso.

      5. Mira, hasta ahí me va a tener que dar la razón. El término “meditación” es djana, jhana en pāli, ch’an en chino y Zen en japonés. En los suttas genéricamente la meditación se le llama “samadhi”…
        Sati no es Samadhi

      6. Sí. Pero el término meditar se suele usar no solo para referirse a jhana sino también a algo más amplio: bhavana (cultivo). En este sentido es la interacción de muchos factores en lugar de reducirlo a uno. Así que al hablar de la meditación de la atención plena nadie está pretendiendo que sati sea samadhi, sino que se están refiriendo simplemente al cultivo (si bien sistemático) de sati, siguiendo las instrucciones del Satipatthana Sutta. Quizás todo esto es una simple cuestión de términos, y resuelta ésta hay mucho menos discrepancia de la que parece a simple vista.

      7. No es una cuestión de términos. No compres cualquier basura que te vendan ni des por ciertas posverdades evidentes. El Mahasatipatthana Sutta describe el método fácil y directo de lograr jhānas. NO describe una meditación que se inventaron para la venta a los turistas en Birmania en los años 50’s (el buddha no tenia una esfera de cristal para adivinar el engaño de Mahashi Sayadaw). Y solo porque el Buddha no enseñó más meditación que la que el usó para iluminarse, o sea, las jhānas, y proclamo que es la única via para la liberación de los seres.
        En España decimos no hagas el guiri, y en México no te hagas el güey. Te están MINTIENDO. Es publicidad ENGAÑOSA. Y el único fin es SACARTE EL DINERO.
        Si quieres, simplemente, haz la prueba del algodón: pregunta a tus instructores si hay alguno que aun sufra. A ver que te contestan.

  8. Hola, amigos, estoy pensando que el mindfulness es simplemente una herramienta, que cada uno aplicará o no de acuerdo a su contexto de búsqueda interior, que puede ser desde sacarse las arrugas hasta alcanzar una conexión más sana con la realidad. Me viene a la mente una serie de conferencias de Stephen Batchelor sobre Nama Rupa. Por supuesto, no soy un estudioso del budismo (ni budista), ni se pali, apenas un poco de inglés, pero me parece que esto podría ayudar en esta conversación.

    http://www.dharmaseed.org/teacher/169/

  9. Estimados:
    Una alumna de la facultad me pasó su blog y me hizo unas consultas. Quería avisarles que he posteado mi postura sobre esta discusión en el Buda en la Yerba (lamentablemente, no me deja postear el link)

    1. Hola Federico. Muchas gracias por tu análisis. ¡Da gusto encontrarse una crítica tranquila y argumentada! Como ves, a menudo tengo que lidiar con otro tipo de realidades… Quería responderte en tu blog, que creo que tiene más sentido, pero o no admites comentarios o no he sabido encontrarlo, así que lo escribo aquí.

      Está bien saber desde dónde habla uno, pero esto también corre el peligro de juzgar a la persona más que al argumento (o juzgar al argumento en base de quién lo ha dicho), o de transferirme automáticamente la opinión que puedas tener de Stephen Batchelor.

      Creo que estamos más de acuerdo de lo que parece, y que quizás no supe explicarme bien. Respecto al punto 1, SÍ que defino mi uso del término meditación, y de hecho clarifico que es una definición funcional y que también podría ser más amplia e incluir las prácticas características del budismo tibetano. Mi elección de esa definición es porque es lo que la gente suele entender más cuando les hablas de ‘meditación’. Y en este sentido todo lo que digo en el artículo no se pelea con lo que dices tú en el tuyo: que existe en el budismo tibetano pero no se enfatizó, que no es la forma más característica de práctica (que es el tantra).

      Quiero repetir que no emito juicios de valor, que no argumento que los tibetanos no practiquen, y que si has leído cuestiones de “autenticidad” lo has hecho entre líneas y, honestamente, no estaba pensando en eso al escribir el artículo. Las prácticas tántricas no las “dejo de lado” como si las desestimara, sino que precisamente apunto que esa es la forma característica del budismo tibetano, y que es de una naturaleza muy distinta a las prácticas del mindfulness. Y ese es realmente el punto del artículo: el contexto del recelo protector de alguien muy en contra del minfdulness moderno.

      Para evitar problemas de términos o sensaciones de juicios de autenticidad, quizás sería útil refrasear mis argumentos de otra forma. Digamos que hay un tipo de práctica budista que llamamos Q y que se caracteriza a grandes rasgos por ser en silencio, observar directamente la experiencia subjetiva y no utilizar para ello más recursos como la imaginación. Dentro de esta categoría Q caben prácticas como la atención a la respiración, el vipassana moderno, el zazen, el dzogchen… y más recientemente, el mindfulness. Yo relataba la ironía de alguien que se veía a sí mismo guardián o propietario de Q, con la potestad de juzgar al mindfulness como forma corrupta de Q y abogar apasionadamente en contra; mientras que pertenecía a una tradición que no ha enfatizado Q ni se ha caracterizado especialmente por Q, sino por otras prácticas (igualmente válidas).

      También apuntaba que este último punto a veces no se ve porque en las últimas décadas el contacto del budismo con occidente ha incrementado el papel o estatus de Q dentro de muchas escuelas budistas, y que algunos olvidan esa perspectiva histórica y asumen que Q siempre ha tenido ese papel en su tradición. Por eso se ven con potestad de arbitrar sobre Q; yo sólo mostraba que eso no está del todo justificado. El punto central del artículo era éste, no opinar sobre la validez de ninguno de los sistemas, cosa que me parece que ha sido añadida por las lecturas pero que yo no he dicho —y no las he dicho porque no estoy de acuerdo con ellas!

      Espero que esto clarifique mi postura si no supe comunicarla bien, aunque discrepar está bien y es sano si se expone así de bien como tu has hecho. Así que gracias otra vez 🙂

      PD: No dije nada de la tradición Thai del bosque.

  10. Hola amigos queria agradecer los dos últimos aportes de esta conversación. Me parecieron esclarecedores. Me dejaron algunas inquietudes quizá un poco deshilvanadas, pero igual quiero compartirlas:
    Obviamente el budismo presenta la misma cuestion que cualquier creencia, ideologia y partido político ¿quién es budista? ¿cuáles son los límites? No hay un papa que marque la ortodoxia. Hay escrituras, antiguas, con todos los problemas de traduccion y lectura que tienen llegar al verdadero significado de algo escrito en diversas épocas, culturas y en un lenguaje ajeno. Sumemos a eso si realmente las escrituras budistas son o no las mísimismas palabras de Buda (el mismo problema que aparece entre el Jesús histórico y los evangelios).
    Me pregunto si es demasiado importante la referencia a estos Textos ¿budista seria el que adhiere al Canon Pali? ¿Es el budismo una confesión de fe en una tradición(es) que remonta al propia Buda?

    Quiza no haya que llamar budismo a ese “movimiento” que incluye a Bertrand Russell y Batchelor, ¿Wittgestein y Lacan?, a Allen Gisberg, Jack Keruack, Thomas Merton, al instituto Mente y Conciencia y sus encuentros Budismo-Ciencia, a Kabat-Zinn, Joseph Goldstein, Jack Kornfield, Sharon Salzberg y sus maestros birmanos, el Sr. Goenka incluido, (y tambien a muchos otros conocidos y anónimos que sin considerarnos budistas adherimos a muchos de los principios de acción que se dice que enseñó Buda.)
    ¿Quiza puedan, estos reconocidos neobudistas en un siglo o dos formar parte del panteón de divinidades de una escuela occidental? (Los argentinos sabemos que a un panteón se sube rápido 😉 )
    Lo importante, digo yo, no es si todos estos maestros y enseñanzas pasan algun examen de ortodoxia sino si son “medios hábiles” para ayudar a las personas a despertar de la Matrix, sea esto lo que sea.
    En mi impresion, hasta las formas más rudimentarias de mindfulness (trabajar desde la respiración para gobernar el estrés crónico) son conducentes. Si no empezas por las ataduras basicas, ¿podras liberarte de las más profundas?
    Abrazos a todos.

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