Ética sin reencarnación

[1,5 páginas]

El budismo ha descartado ya ciertas teorías cosmológicas antiguas de su propia tradición: el Dalai Lama ha afirmado públicamente que la idea del Monte Meru es poco científica y puede descartarse. Entonces ¿por qué no se pone igualmente a un lado la doctrina de la reencarnación, que pelea con la ciencia de forma similar? A parte de ocupar un lugar central en toda la teoría soteriológica (o salvífica) del budismo, la enorme resistencia -comprensible- a desembarazarse de la teoría de la reencanración puede deberse a la función ética que ésta desempeña.

IMG_4101Pero ahí va una pequeña reflexión que seguro que muchas personas de hoy nos hacemos. ¿Necesitamos, para llevar una vida moral, la motivación de ganarnos una próxima vida mejor o evitar una siguiente existencia llena de sufirmiento? ¿No nos recuerda esto al cielo y el infierno, que tantos hemos puesto a un lado ya? Es la vieja historia del premio y el castigo. Sí, funciona, es cierto. Pero no hay que temer: si descartamos la reencarnación y las consecuencias post-mortem de nuestros actos de ahora, podemos seguir siendo éticos comprendiendo dos cosas.

Seguir leyendo «Ética sin reencarnación»

Una gota de atención

Creo que es acertado decir que nos pasamos la mayoría de nuestras horas de vigilia fijados en el pasado o el futuro. Revivimos experiencias dolorosas de nuestro pasado o construimos elaboradas escenas de lo que pensamos que podría pasar en el futuro, aunque raramente acertamos. Esto nos conlleva un gran sufrimiento mental. Nunca paramos para revisar nuestros pensamientos, sensaciones o emociones. Nos limitamos a obedecerlos ciegamente, lo que nos hace actuar de formas poco hábiles. Creo que una gran parte de lo que pensamos es, francamente, pura bazofia. No necesitamos hacer caso ciegamente a cada pensamiento; pero lo hacemos, tristemente. Lo que hacemos es torturarnos. Pero afortunadamente, hay otra vía.

Lago en Pokhara, Nepal.
Lago en Pokhara, Nepal.

Seguir leyendo «Una gota de atención»

Un retiro casero

Desde que volví de mi periplo asiático que estaba deseando hacerlo. Sentía que necesitaba, de alguna forma, retirarme un tiempo breve para retomar más profundamente mi contacto con todo lo que hice en el viaje, para recoger frutos que había negligido un poco desde que puse lo pies otra vez en mi urbe natal. Quería recuperar esa “cosa” que vibraba en mí (perdonad que no sea más preciso) al salir de un mes de retiro cerca de la capital birmana de Yangon. Lo perfecto habría sido poder apartarme unos cuantos días fuera de la ciudad, pero no estoy de vacaciones; y como no quería rendirme por eso, decidí hacer algo que fuera mejor que nada: un mini retiro de fin de semana en casa.

IMG_4562

No iba a ser lo mismo que estar en un monasterio o centro de retiros (iba a estar en mi casa, con mis cosas de siempre y sin el apoyo de otra gente haciendo lo mismo que yo), pero podía intentar acercarme lo máximo posible a las condiciones favorables desde una actitud flexible y conciliadora. En retiro, todas las actividades se vuelven una meditación, todo es una ocasión para practicar. Obviamente la idea es ir incorporando eso a la vida diaria, pero hay que ir paso a paso. Rememoré las actividades que han llenado mis retiros: sesiones formales de meditación sentada, meditación caminando, ayudar cortando vegetales o fregando platos en la cocina, comer con atención o en silencio, leer, escuchar charlas de los maestros y asistir a las entrevistas individuales o de grupo (sesiones de preguntas). Y busqué para cada una de esas cosas un relativo casero.

Seguir leyendo «Un retiro casero»