10 consejos para establecer una práctica de meditación

Los beneficios de la meditación vienen con la práctica regular, es decir, al incorporarla como una parte de tu vida. Éste es uno de los mayores retos del aprendizaje de meditar, así que aquí van diez consejos para establecer una práctica regular de meditación.

  1. Busca instrucción

    Puedes aprender técnicas de meditación de libros o CDs: hay algunos que están bien. Pero ayuda mucho aprender de una persona real o ir a una clase donde puedes hacer preguntas. Con el tiempo, ayuda tener amigos o incluso maestros que tienen más experiencia que tú en meditación.

  2. Elige una práctica que te funcione

    Existen muchas prácticas de meditación en la tradición budista (por no hablar de otras tradiciones). Necesitarás explorar las opciones disponibles; merece la pena experimentar un poco. Luego necesitas asentarte en la práctica, o la combinación de prácticas, que te funciona. Yo recomiendo mantenerla simple. No te dejes impresionar por grandes afirmaciones de que un particular enfoque es una práctica ‘superior’, y sé cauteloso con gente que afirme ofrecer un atajo al nirvana.

  3. Encuentra un horario regular para la práctica

    Quizás empieces pensando que debes intentar encajar la meditación en tu día de una forma u otra, pero establecer una práctica significa encontrar un horario que te funcione. Para mucha gente, la primera hora de la mañana, antes de que empiece el día, es un buen momento; otros prefieren el atardecer. Hay pros y contras para ambos, así que tendrás que experimentar.

  4. Prepara un lugar para meditar

    Puedes meditar en cualquier lugar, pero sentarte en medio del caos tiene un impacto, así que escoge un espacio que evoque el ambiente de la meditación. Unas flores, una vela o una imagen en una mesa pueden ser suficientes para fomentar la sensación de que estás poniendo a un lado las preocupaciones habituales. También ayuda dejar aparte los cojines o la silla que necesitas para meditar, y plantearse adquirir un cojín o taburete de meditación vale la pena.

  5. Habla con tu familia o tus compañeros de piso

    Para evitar que la gente te interrumpa o ponga música en cuanto empiezas a calmarte, habla con la gente con la que vives y hazles saber lo que estás haciendo. No te preocupes por si piensan que eres rara: si te notan más calmada o feliz cambiarán enseguida.

  6. Medita con otros

    Es difícil mantener cualquier hábito tú solo, por lo menos al principio. Todos necesitamos ánimo y guía. Muchas personas encuentran un sitio donde pueden meditar con otros: centros budistas, grupos de meditación, cursos de seguimiento. El budismo siempre ha puesto énfasis en el valor de la sangha o comunidad espiritual.

  7. Vete de retiro

    Los retiros son una oportunidad de escapar de todas las cosas que habitualmente llenan nuestras vidas. Varían en duración: puedes encontrar retiros de un día o retiros residenciales de un fin de semana o más. Simplemente estar tranquilo y meditar varias veces al día deja que todo se calme, para que tu experiencia pueda ser más profunda. En un retiro intensivo no haces demasiado a parte de meditar, pero también existen otras opciones menos exigentes.

  8. Lleva tu práctica fuera del cojín

    Si piensas en la meditación como algo que sólo ocurre en el momento de la práctica formal, será difícil de mantener. Busca maneras de mantener vivo el hilo de la atención y la meditación a lo largo del día. Hay diferentes prácticas (como la de la ‘pausa de tres minutos’) que te dan tiempo para detenerte y conectar con la atención o conciencia, y puedes encontrar maneras informales de hacerlo.

  9. Piensa en tus valores

    La mayoría de nosotros nos entusiasmamos cada cierto tiempo con un tipo de ejercicio o con el estudio de un cierto tema. Pero, mirando atrás, sólo manetenemos unos pocos de éstos: son aquellos que conectan con los valores centrales de nuestras vidas. Si puedes hacer esta conexión con algo que sea un impulso muy arraigado, como ayudar a los demás o comprender la verdad, o una preocupación apremiante como no deprimirte o ser más eficaz como padre, entonces tienes más números de poder sostener ese hábito.

  10. Sé paciente … y persistente

    Establecer una práctica regular de meditación es un proyecto a largo plazo. Puede que te saltes días, que te desanimes o que simplemente te olvides de la meditación por algún tiempo. La clave es continuar, no detenerse. Si te fuerzas a meditar cuando en realidad no te apetece, probablemente tendrás una reacción a toda la idea; pero si esperas hasta que sientas que sí tienes ganas para retomar tu práctica, quizás nunca suceda.

Fuente: http://www.wiseattention.org/blog/2012/06/12/ten-tips-for-setting-up-a-meditation-practice/

Vistas desde Beatenberg Meditation Center, Suiza.
Vistas desde Beatenberg Meditation Center, Suiza.


Basándome en este artículo y en las épocas en que mejor lo llevo yo, creo que las claves para conseguir esta regularidad en la práctica de la meditación, a parte de la reflexión acerca de los motivos, los beneficios y los valores, son mantener una práctica simple, sin un exceso de expectativas, encontrar el momento o momentos del día que mejor te funcionan, sentirse acompañado (tener amigos que meditan, asistir a un grupo de meditación regularmente, leer o releer de vez en cuando los libros que nos inspiran, o asistir cada cierto tiempo a un curso/retiro relacionado con la meditación) y encontrar ese punto de equilibro entre forzarse demasiado y ser demasiado autoindulgente, entre ser muy duro con uno mismo y ser demasiado blando. Varios maestros definen el esfuerzo correcto o apropiado (uno de los elementos del camino óctuple) simplemente como ‘seguir intentándolo’. Creo que la meditación es una de esas cosas a las que se puede aplicar aquella metáfora del pájaro entre las manos: si lo aprietas demasiado fuerte se asfixiará, si los sostienes demasiado suelto volará.


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El problema de las (malas) traducciones

[3 páginas]

Cuanto más inglés aprendía, más comprendía el mensaje y los conceptos del budismo. ¿Cómo se explica eso? La respuesta es la gran cantidad de malas traducciones al castellano que corren por el mercado editorial budista.

Se ha convertido ya en tópico lo de que siempre se pierde algo en la traducción. Es cierto, y cualquiera involucrado en la actividad de traducir lo sabe bien. Pero sigue siendo posible hacer una mejor o peor traducción y la tarea del traductor es esforzarse para perder lo mínimo posible, ya que resulta sencillamente inviable que todo el mundo alcance un alto nivel en lenguas extranjeras.

Algo que no se tiene en cuenta muy a menudo es que siempre leemos traducciones. Incluso los textos más antiguos de que disponemos son traducciones: los agamas chinos son traducciones de versiones sánscritas muchas de ellas ya perdidas; lo mismo ocurre con los textos del canon tibetano; hasta los discursos en pali son copias de copias de copias de composiciones que se transmitieron oralmente durante siglos, estandarizando los dialectos de monjes de distintas partes de la india hasta llegar a un lenguaje que el Buda no hablaba. Y para colmo, la grandísima mayoría de textos en castellano no están traducidos directamente del chino clásico, del pali, del sánscrito o del tibetano, sino del inglés. Así, hasta cuando se trata de obras compuestas directamente en las diversas lenguas asiáticas hoy vivas, son traducciones de traducciones. Y las traducciones son de vital importancia, porque determinan nuestro entendimiento del dharma.

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Esto es agua

[2,5 páginas]

El escritor estadounidense David Foster Wallace dio en 2005 un discurso de graduación en el Kenyon College que ganó bastante popularidad. Tras su trágica muerte, cuando alguien realizó un vídeo con una parte de ese discurso y lo puso en youtube, se expandió de forma viral. Me encanta el mensaje de ese vídeo y siempre me ha parecido, en el fondo, muy budista. No lo digo con ningún afán de barrer hacia el budismo todo aquello que me parezca fantástico, sino más bien como un ejemplo de que el contenido del dharma (por no decir ‘espíritu’ o ‘esencia’) no es propiedad exclusiva de la tradición budista, y que algunos artistas y filósofos de occidente han llegado a conclusiones similares o a formas de pensar en la misma línea.
Me gustaría comentar esto aprovechando que he encontrado una versión del vídeo con subtítulos en castellano. De paso, espero que aquellos que no lo conocieran encuentren en sus palabras un pequeño tesoro.

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