El método ASPA

Uno de los conceptos que más me interesan de Stephen Batchelor es la reformulación de las cuatro nobles verdades en las cuatro tareas. A parte de considerar bastante sólidos y sensatos los argumentos con que él defiende esta reinterpretación, personalmente las encuentro enormemente útiles. El ensayo “Un budismo secular” elabora detalladamente este discurso, pero para aquellos que no tengan el tiempo suficiente o que no se hayan atrevido con un texto relativamente largo, he hecho un refrito con párrafos que tratan el tema para introduciros a lo que estoy empezando a llamar el “método ASPA.” Quizás, si os parece interesante, os animéis luego a leer el ensayo entero. ¡Espero que lo encontréis útil!

Abre cualquier libro de introducción al budismo y encontrarás, normalmente en las primeras páginas, una explicación de las cuatro nobles verdades. Invariablemente, serán presentadas en la forma de cuatro proposiciones, algo parecido a esto:
La vida es sufrimiento.
El origen del sufrimiento es el anhelo.
El cese del sufrimiento es el nibb
na.
El noble camino óctuple es el camino que conduce al cese del sufrimiento.

Por la forma misma en que se presenta esta información, el lector se ve desafiado a considerar si estas proposiciones son verdaderas o falsas. Desde el comienzo de su implicación con el dharma, uno se encuentra jugando al juego lingüístico de “en busca de la Verdad.” La presunción no explícita es que si tú crees que estas proposiciones son ciertas, entonces reúnes el perfil para ser budista; mientras que si las consideras falsas, no.

[Batchelor hace entonces referencia a los estudios del filólogo K. R. Norman, que estudiando la sintaxis y la morfología del primer discurso del Buda, concluye que éste no contenía la palabra ‘verdad’, que fue interpolada en el texto posteriormente.]


Cada una de estas proposiciones es un enunciado metafísico, del mismo estilo que “Dios es amor,” “la creación emergió de la respiración del Uno,” “la felicidad es la unión eterna con Brahman” o “sólo llegarás al Padre a través de Mí.” Tal vez debido al tono más psicológico y a la terminología no-teísta del budismo (por no mencionar la percepción generalizada del budismo como “racional” y “científico”), uno puede no notar la naturaleza descaradamente metafísica de las declaraciones de las cuatro nobles verdades hasta que intenta o demostrarlas o refutarlas.

“El anhelo es el origen del sufrimiento.” ¿Cómo, entonces, es el anhelo el origen de la vejez? ¿Cómo es el anhelo el origen del dolor de un niño nacido con fibrosis quística? ¿Cómo es el anhelo el origen de ser atropellado accidentalmente por un camión? He observado que los maestros budistas contemporáneos, incómodos quizás con la metafísica del kamma y la reencarnación, a menudo intentan explicar esto psicológicamente. “El anhelo no causa el dolor físico de la vejez o de ser aplastado bajo las ruedas de un vehículo de 3.5 toneladas,” dirán. “Pero es por anhelar que estas cosas no pasen, por no lograr aceptar la vida como se nos presenta, que nos causamos una angustia mental innecesaria además del dolor físico.” Es evidente que con frecuencia nos causamos angustia mental innecesaria de esta forma, y pueden citarse unos cuantos pasajes del canon pali para apoyar esta lectura. De todos modos, cuando el Buda define lo que quiere decir con dukkha en el primer discurso no lo describe como “angustia mental innecesaria,” sino como nacimiento, enfermedad, envejecimiento y muerte así como los mismos cinco fajos de aferramiento. En otras palabras: la totalidad de nuestra condición existencial en este mundo. Si tomamos el texto como está, la única interpretación razonable de la proposición “el anhelo es el origen del sufrimiento” es la tradicional: el anhelo es el origen del sufrimiento porque el anhelo es lo que causa que cometas acciones que te llevan a nacer, enfermar, envejecer y morir. Pero esto, naturalmente, esmetafísica: una declaración de verdad que no puede ser convincentemente demostrada ni refutada.


La noción de “verdad” está tan afianzada en nuestro discurso sobre la religión y reforzada aún más por las propias explicaciones budistas de su enseñanza, que puedes encontrar muy difícil, incluso inquietante, desaprender el pensar y hablar del dharma de esta manera. Pero este desaprendizaje es precisamente lo que necesitamos hacer si queremos pasar de un budismo basado en creencias (versión 1.0) a un budismo basado en la praxis (versión 2.0). Debemos entrenarnos hasta el punto en que, al escuchar o leer un texto del canon, nuestra respuesta inicial no sea “¿es eso verdad?”, sino “¿funciona?”.


Así que, ¿cómo se convierten las cuatro en cuatro tareas a reconocer, llevar a cabo y cumplir? Esto es lo que dice el texto (puro y duro) del primer discurso:

“Tal es dukkha. Puede conocerse plenamente. Ha sido conocido plenamente. “Tal es el surgimiento. Puede soltarse. Ha sido soltado.
“Tal es el
cese. Puede experimentarse. Ha sido experimentado.
“Tal es el
camino. Puede cultivarse. Ha sido cultivado.”

Cada uno de los cuatro elementos debe (a) reconocerse como tal, entonces hay que (b) actuar en consecuencia de una cierta manera hasta que (c) esa acción sea cumplida. De este modo cada uno se vuelve una tarea específica que hay que llevar a cabo de una cierta manera. Así como dukkha debe conocerse plenamente (pariññ), hay que soltar (pahna) el surgimiento (del anhelo), experimentar su cese —literalmente “verlo con los propios ojos” (sacchikta)—, y cultivar el camino —literalmente, “crearlo, llevarlo a la vida” (bhvan).

No necesitamos mirar más allá del mismo texto del primer discurso para descubrir que las cuatro constituyen las prácticas centrales del dharma: acoger dukkha, soltar el anhelo que surge como reacción, experimentar la desaparición y cese de este anhelo, lo cual permite crear y cultivar el camino óctuple. De acuerdo con este texto, también el despertar del Buda debe entenderse en términos de haber reconocido, llevado a cabo y cumplido estas cuatro tareas. Más que describir su experiencia bajo el árbol en Uruvelcomo una penetración trascendente en la verdad última o la inmortalidad, el Buda dice en el primer discurso:

Mientras mi conocimiento y visión no fueron enteramente claros acerca de estos doce aspectos de las cuatro, no afirmé haber tenido un despertar inigualable en este mundo…

El despertar no es una singular intuición en el absoluto, comparable a las experiencias trascendentales que narran los místicos de las tradiciones teístas, sino una compleja secuencia de logros interrelacionados que uno alcanza a través de reconfigurar su relación fundamental con dukkha, el surgimiento, el cese y el camino.


Para el budismo 2.0 es poco relevante si las proposiciones “la vida es sufrimiento,” “el anhelo es el origen del sufrimiento,” “el nibbna es el fin del sufrimiento,” o “el noble camino óctuple conduce al fin del sufrimiento” son verdad o no. El propósito de la práctica no es confirmar o refutar tales dogmas consagrados, sino responder de una manera radicalmente diferente a lo que se presenta en cualquier momento dado. Siempre que el sufrimiento ocurre en tu vida —sea caer enfermo por gripe o no conseguir el trabajo que deseabas— buscas conocerlo plenamente en lugar de resentirte o de negarlo. En lugar de distraerte con fantasías o preocupaciones, diriges tranquilamente tu atención a la sensación de lo que está pasando. Al llevar a cabo esta tarea, te vuelves intensamente consciente de tus “surgimientos” reactivos y de la potencia de su fuerza. Éstos también deben incluirse en la misma amplia y calmada acogida. No te liberas de los afanes narcisistas o fastidiosos reprimiéndolos, sino aceptándolos como inclinaciones habituales que se alzan, las cuales pueden ser condicionadas psicológica, cultural, religiosa o instintivamente.

Conocer plenamente el sufrimiento no es un fin en sí mismo, sino un prerrequisito para poder soltar el anhelo que, habitualmente, surge en reacción al sufrimiento. En el budismo 2.0, el problema del anhelo no es que cause sufrimiento (aunque, obviamente, a veces lo hace), sino que le impidea uno entrar en el camino óctuple. En este sentido, el anhelo es un obstáculo (nvaraa), algo que bloquea el libre movimiento a lo largo de un trayecto. En la medida en que uno, consciente o inconscientemente, consiente en los imperativos de los deseos desencadenados por dukkha (“¡quiero esto!” “¡no quiero aquello!”), uno permanece atrapado en los poderosos círculos de los pensamientos y acciones repetitivos que dificultan cualquier intento de embarcarse en un camino vital que no esté determinados por ellos. Paradójicamente, soltar el anhelo no se alcanza renunciando a él obstinadamente, sino profundizando y extendiendo nuestra acogida del “gran asunto del nacimiento y la muerte” —tal como los chinos se refieren a dukkha— que constituye nuestra vida.

Al conocer plenamente el nacimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte, uno llega a entender la naturaleza inevitablemente transitoria, trágica e impersonal de la existencia humana. Con el tiempo, esto erosiona la lógica subyacente del anhelo: esto es, que este mundo existe para mi gratificación personal y, que si juego mis cartas correctamente consiguiendo todo lo que quiero y deshaciéndome de todo lo que detesto, entonces encontraré la felicidad duradera que tanto deseo. Este tipo de mundo, desafortunadamente, no es el que habitamos. Una vez esta realización comienza, la absurdidad y futilidad de las ambiciones del anhelo quedan en evidencia. Las ansias, los miedos y animosidades que habitualmente emergen empiezan a disiparse por sí solos (y si en realidad no desaparecen, pierden su control sobre nosotros, lo cual viene a ser básicamente lo mismo), culminando en momentos en que se detienen por completo, abriendo así la posibilidad de una forma de vida que ya no esté motivada por sus demandas y liberándonos para pensar, hablar, actuar y trabajar de otra manera.

Este proceso puede resumirse convenientemente con el acrónimo ASPA [ELSA]:
Acoger (
Embrace)
Soltar (
Let go)
Parar (
Stop)
Actuar (
Act)

Uno acoge dukkha, es decir, cualquier situación que la vida presente, suelta el aferramiento que surge como reacción, para de reaccionar, y así puede actuar sin estar condicionado por la reactividad. Este procedimiento es un patrón que puede aplicarse al espectro entero de la experiencia humana, desde la visión ética personal de lo que constituye una “buena vida” a las interacciones del día a día con los compañeros del trabajo. El budismo 2.0 no tiene ningún interés en si esta forma de vida conduce a un objetivo final llamado “nibbna” o no. Lo que importa es un compromiso, en continuo crecimiento y expansión, con un proceso práctico en que cada elemento de ASPA [ELSA] es una parte intrínseca y necesaria. El “cese” ya no se considera como el objetivo del camino, sino como esos momentos en que la reactividad se detiene (o se suspende) de manera que la posibilidad de un camino pueda revelarse y “llevarse a la vida.” Así como dukkha da lugar al anhelo (y no a la inversa), también el cese del anhelo da lugar al camino óctuple (y no a la inversa).

Podéis leer más en el artículo entero: aquí.

.

____________________
Si valoras el contenido de este blog dale a ‘Seguir’ en el menú de la derecha; también puedes mostrar tu apoyo al trabajo y tiempo dedicados con una donación y ayudarme a mantener viva (y sin publicidad) esta web. ¡Gracias!
Donate Button

8 comentarios en “El método ASPA

  1. El ensayo de Batchelor es excelente, en mi opinión. Confirma de alguna manera que se puede ser “zazenista” sin adscribir a ninguna de las Tradiciones budistas. Saludos.

  2. Estoy de acuerdo. Batchelor pone de manifiesto que no hace falta firmar ningún contrato preredactado y cerrado con una tradición, pero bebe de todas ellas y creo que lo que consigue es ir más allá de una simple selección ecléctica de las partes que “me gustan” y “me sirven para mis fines” y, en contraste, articula una filosofía de vida y una práctica coherente.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s