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Conocí a Sonam Tsering por casualidad, en una representación de música y danza tradicional tibetana en Dharamsala, a través de una amiga común. De piel tostada y con el cabello recogido en un alto moño, su imagen de samurai no da pista alguna acerca de su historia. Bromea constantemente, es directo y emana naturalidad, mostrando una sonrisa amplia y brillante; pero cuando un amigo suyo hace un comentario sobre filosofía budista, me sorprende con un discurso seguro que no es fácil de encontrar en la mayoría de tibetanos.
A los 5 años, Sonam Tsering fue reconocido como la reencarnación del cabeza de los Ngor-pas, uno de los linajes principales de la escuela Sakya del budismo tibetano. Recibió la formación monástica pertinente en el valle de Spiti y otros lugares del norte de la India. Colgó los hábitos en su adolescencia y ahora vive en Praga, donde trabaja como camarero en un restaurante.
El tercer artículo de la historia de este blog era la fantástica notícia de la concesión del título de Geshema a monjas tibetanas. (Ved el artículo