[2 páginas]
“Es un patrón tan viejo como el tiempo. Alguien hace un descubrimiento científico importante, el cual explica una porción del mundo; pero luego la gente, inmersa en la emoción del descubrimiento, intenta usarlo para explicarlo todo.” dice David Brooks acerca de la neurociencia, en una columna reciente. En un artículo anterior (traducido a continuación) parece más ambiguo al respecto; pero su relato es más imparcial que la mayoría de los que corren sobre este tema, y acierta a enfatizar que estos descubrimientos repercuten en la cosmovisión de la sociedad.
El conocido romance del budismo y la ciencia, pasado un periodo de cortejo, está perdiendo fans incondicionales. Cada vez se pone más en duda si “comprender el cerebro es la solución a comprender todo pensamiento y comportamiento” y si el cerebro es la mente. Quizás el neutrocentrismo sea otra forma de simplificar la confusa ambiguedad de la libertad humana, explicándolo todo a través de una sola disciplina (en lugar de varias) y reduciéndolo todo al determinismo materialista.
Veamos qué dice David Brooks en este artículo breve pero amplio, y muy fácil de leer:



