¿Alguna pregunta estúpida sobre el budismo?

La psicóloga Lenorë Lambert está trabajando en un libro para aquella gente que desee una introducción secular al dharma, que se llamará «Whatever Floats Your Boat: A Secular Introduction to the Teachings of the Buddha.» Meditadora con 15 años de experiencia como psicóloga especializada en el comportamiento de las personas en ambiente de trabajo y negocios, Lenorë gestiona la página web australiana sobre budismo secular.

El libro empezará con una sección de preguntas frecuentes, y todos podemos contribuir enviando las nuestras. ¿Recuerdas alguna de las dudas que tenías cuando empezaste a explorar el dharma? ¿Aquellas preguntas que hoy te parecen estúpidas? ¿Tienes preguntas ahora? O ¿recibes preguntas tontas o peculiares cuando hablas con tus amigos y familiares del budismo o de tu práctica de meditación? Aquí están algunas de las que Lenorë ha considerado para su libro:

¿Quién fue el Buda?
¿De qué va el dharma?
¿Dice el dharma que todo en la vida es sufrimiento?
¿El dharma es sólo meditación o conciencia plena?
¿Tiene el budismo un texto sagrado?
¿El dharma enseña pasividad – aceptar en lugar de actuar?
¿El yoga es parte del dharma?
¿Es el Dalai Lama un buda?
¿Por qué algunos budas son gordos?
¿Existe una forma ‘correcta’ de meditar?
¿Tengo que creer en la reencarnación para practicar el dharma?
¿Qué es el karma?
¿Es el budismo una religión?
¿Qué escuela budista debería explorar?
¿Necesito encontrar un ‘maestro’?
¿Qué es el despertar?

Si se te ocurre alguna que no esté en la lista (tuya actual o del pasado, que escuches de los demás o que te inventes ahora mismo) por favor escríbela como comentario a este artículo, aquí abajo. Ayudarás a Lenorë y a todos los potenciales lectores de su libro. Tus dudas o las de otros pueden ser muy útiles. Y recuerda: en el fondo ninguna pregunta es estúpida, sólo las respuestas pueden serlo. ¡Muchas gracias!

Meditación fuera de contexto (II)

[2 páginas]

En un artículo de hace poco más de dos meses, comentábamos los riesgos de sacar la meditación de su contexto original, y el peligro de la fina línea entre lo que es adaptación y lo que es apropiación, o empeoramiento, o decadencia. (Evidentemente, hasta cierto punto estas distinciones son subjetivas.) Pero lo que quedaba claro es que, por si misma, la meditación –el ahora tan de moda “mindfulness”– no implica necesariamente dharma, ni valores éticos, ni espiritualidad. Hay que preguntar: ¿Dónde se enmarca esta meditación? ¿Qué ideas la sustentan? ¿Con qué objetivo y con qué motivación se practica?

Seguramente uno de los casos más exagerados de la apropriación de la técnica sin tomar (ni repensar, ni intentar adaptar) el espíritu original es el llamado ‘mindfulness corporativo’, con el innovador Google en primera fila. Google ha diseñado el programa Search Inside Yourself, en el que se puede encontrar esto:

Desarrollado en Google y basado en las últimas investigaciones neurocientíficas, nuestros programas ofrecen entrenamiento en atención y mindfulness, formando las habilidades básicas de inteligencia emocional necesarias para el rendimiento óptimo y el liderazgo efectivo. Ayudamos a profesionales de todos los niveles a adaptarse, a equipos de gestión a evolucionar, y a líderes a optimizar su impacto e influencia.

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«¿Qué es esto?» El arte de preguntar

Martine Batchelor fue monja zen en Corea del Sur durante diez años, en los que cada año realizaba dos retiros de meditación de 3 meses como es tradicional en esa escuela. Actualmente presenta un enfoque secular y pragmático al budismo y recorre el mundo dando charlas e impartiendo cursos y retiros de meditación, habitualmente acompañada de su marido Stephen. Aquí un artículo suyo:

En la China del siglo sexto, las escuelas budistas eran bastante escolásticas y estaban centradas en las escrituras. Para alejarse de este enfoque académico y acercarse a la enseñanza original del Buda de practicar meditación y alcanzar el despertar en esta vida, la escuela zen desarrolló su práctica del koan, en la cual historias de despertares de monjes se convirtieron en puntos de partida para la indagación meditativa. Al preguntar y centrarse en una sola pregunta como método de meditación, los practicantes zen aspiraban a desarrollar una rica sabiduría de la experiencia.

En la tradición zen coreana, uno suele meditar en la pregunta “¿Qué es esto?” Esta pregunta proviene de un encuentro entre el Sexto Patriarca, Huineng (638-713) y un joven monje, Huaijang, quien se convirtió en uno de sus principales discípulos:

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¿¿Que no existe el yo??

Cada vez son más los maestros y estudiosos que, con el privilegio actual de poder acceder a todas las fuentes conservadas de las tradiciones budistas, y de hacerlo desde una perspectiva histórica y lingüística más informada que nunca antes, señalan la problemática de la doctrina del no-yo, que aseguran es la enseñanza más incomprendida, distorsionada y mal representada del Buda. Resulta interesante ver que, en las fuentes más antiguas (el canon pali), el Buda no utiliza la expresión “no tener yo” sino “no ser yo” o “ser no-yo”, en esos textos uno no lee que no exista el yo, sino que las formas, las percepciones… no son yo. Tengo la sensación, personalmente, que se trata más bien de una enseñanza pragmática sobre una actitud psicológica, y no una descripción ontológica o metafísica de la realidad. De hecho, en el Dhammapada (verso 80), el Buda parece animar a construir con esmero un yo:  “Así como un campesino riega su campo, así como un arquero endereza su flecha, así como un carpintero talla un pedazo de madera, así el sabio disciplina el yo.” (Dependiendo de la traducción, dicen “se disciplina a sí mismo” y otras variantes).

Creo que una visión pragmática y bien comprendida de la enseñanza del no-yo puede ser muy útil hoy en día. Me ha gustado mucho un breve y sencillo artículo de Thanissaro Bhikkhu, experto en el canon pali, publicado en la sección “Lo que el Buda nunca dijo” de la revista Tricycle. El contenido no es en sí un enfoque secular, sino theravada; pero creo que el mensaje puede ser útil, y quizás sigamos investigando el tema. Lo traduzco a continuación [mis notas entre corchetes. La negrita es mía]. Espero que lo disfrutéis:

El Buda iba con cuidado al clasificar preguntas según cómo debían ser contestadas, basándose en cuán útiles resultaban para alcanzar el despertar. Algunas preguntas merecían una respuesta categórica, es decir, una que es cierta de forma universal. Algunas las contestó analíticamente, redefiniendo o refinando los términos antes de responder. Otras requerían contestar con una pregunta, para clarificar el tema en la mente de quien preguntaba. Pero si la pregunta era un obstáculo en el camino, el Buda la ponía a un lado.

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28 de marzo: «Espiritualidad secular» en Buenos Aires

Los lectores de Buenos Aires y alrededores están de suerte: el próximo viernes 28 de marzo a las 7 de la tarde tendrá lugar una prometedora charla en la Fundación Columbia, titulada «Qué significa ser espiritual hoy día: Una conferencia para comprender el nacimiento de una espiritualidad secular

La conferencia irá a cargo de Agustín Pániker, director de la Editorial Kairós, la cual, por cierto, tiene publicada una magnífica colección de traducciones del pali al español de 50 sermones medios del Buda (Majjhima Nikaya).

Fecha: 28/03/2014 a las 19:00
Lugar: Fundación Columbia, Jorge L. Borges 2020, C1425FFB, Buenos Aires, Argentina
Organiza: Fundación Columbia

Más información aquí: http://www.editorialkairos.com/agenda/espiritualidad-secular

«Libertad para cada alma», Sonam Tsering

[4 páginas]

sonam tseringConocí a Sonam Tsering por casualidad, en una representación de música y danza tradicional tibetana en Dharamsala, a través de una amiga común. De piel tostada y con el cabello recogido en un alto moño, su imagen de samurai no da pista alguna acerca de su historia. Bromea constantemente, es directo y emana naturalidad, mostrando una sonrisa amplia y brillante; pero cuando un amigo suyo hace un comentario sobre filosofía budista, me sorprende con un discurso seguro que no es fácil de encontrar en la mayoría de tibetanos.
A los 5 años, Sonam Tsering fue reconocido como la reencarnación del cabeza de los Ngor-pas, uno de los linajes principales de la escuela Sakya del budismo tibetano. Recibió la formación monástica pertinente en el valle de Spiti y otros lugares del norte de la India. Colgó los hábitos en su adolescencia y ahora vive en Praga, donde trabaja como camarero en un restaurante.

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10 consejos para establecer una práctica de meditación

Los beneficios de la meditación vienen con la práctica regular, es decir, al incorporarla como una parte de tu vida. Éste es uno de los mayores retos del aprendizaje de meditar, así que aquí van diez consejos para establecer una práctica regular de meditación.

  1. Busca instrucción

    Puedes aprender técnicas de meditación de libros o CDs: hay algunos que están bien. Pero ayuda mucho aprender de una persona real o ir a una clase donde puedes hacer preguntas. Con el tiempo, ayuda tener amigos o incluso maestros que tienen más experiencia que tú en meditación.

  2. Elige una práctica que te funcione

    Existen muchas prácticas de meditación en la tradición budista (por no hablar de otras tradiciones). Necesitarás explorar las opciones disponibles; merece la pena experimentar un poco. Luego necesitas asentarte en la práctica, o la combinación de prácticas, que te funciona. Yo recomiendo mantenerla simple. No te dejes impresionar por grandes afirmaciones de que un particular enfoque es una práctica ‘superior’, y sé cauteloso con gente que afirme ofrecer un atajo al nirvana.

  3. Encuentra un horario regular para la práctica

    Quizás empieces pensando que debes intentar encajar la meditación en tu día de una forma u otra, pero establecer una práctica significa encontrar un horario que te funcione. Para mucha gente, la primera hora de la mañana, antes de que empiece el día, es un buen momento; otros prefieren el atardecer. Hay pros y contras para ambos, así que tendrás que experimentar.

  4. Prepara un lugar para meditar

    Puedes meditar en cualquier lugar, pero sentarte en medio del caos tiene un impacto, así que escoge un espacio que evoque el ambiente de la meditación. Unas flores, una vela o una imagen en una mesa pueden ser suficientes para fomentar la sensación de que estás poniendo a un lado las preocupaciones habituales. También ayuda dejar aparte los cojines o la silla que necesitas para meditar, y plantearse adquirir un cojín o taburete de meditación vale la pena.

  5. Habla con tu familia o tus compañeros de piso

    Para evitar que la gente te interrumpa o ponga música en cuanto empiezas a calmarte, habla con la gente con la que vives y hazles saber lo que estás haciendo. No te preocupes por si piensan que eres rara: si te notan más calmada o feliz cambiarán enseguida.

  6. Medita con otros

    Es difícil mantener cualquier hábito tú solo, por lo menos al principio. Todos necesitamos ánimo y guía. Muchas personas encuentran un sitio donde pueden meditar con otros: centros budistas, grupos de meditación, cursos de seguimiento. El budismo siempre ha puesto énfasis en el valor de la sangha o comunidad espiritual.

  7. Vete de retiro

    Los retiros son una oportunidad de escapar de todas las cosas que habitualmente llenan nuestras vidas. Varían en duración: puedes encontrar retiros de un día o retiros residenciales de un fin de semana o más. Simplemente estar tranquilo y meditar varias veces al día deja que todo se calme, para que tu experiencia pueda ser más profunda. En un retiro intensivo no haces demasiado a parte de meditar, pero también existen otras opciones menos exigentes.

  8. Lleva tu práctica fuera del cojín

    Si piensas en la meditación como algo que sólo ocurre en el momento de la práctica formal, será difícil de mantener. Busca maneras de mantener vivo el hilo de la atención y la meditación a lo largo del día. Hay diferentes prácticas (como la de la ‘pausa de tres minutos’) que te dan tiempo para detenerte y conectar con la atención o conciencia, y puedes encontrar maneras informales de hacerlo.

  9. Piensa en tus valores

    La mayoría de nosotros nos entusiasmamos cada cierto tiempo con un tipo de ejercicio o con el estudio de un cierto tema. Pero, mirando atrás, sólo manetenemos unos pocos de éstos: son aquellos que conectan con los valores centrales de nuestras vidas. Si puedes hacer esta conexión con algo que sea un impulso muy arraigado, como ayudar a los demás o comprender la verdad, o una preocupación apremiante como no deprimirte o ser más eficaz como padre, entonces tienes más números de poder sostener ese hábito.

  10. Sé paciente … y persistente

    Establecer una práctica regular de meditación es un proyecto a largo plazo. Puede que te saltes días, que te desanimes o que simplemente te olvides de la meditación por algún tiempo. La clave es continuar, no detenerse. Si te fuerzas a meditar cuando en realidad no te apetece, probablemente tendrás una reacción a toda la idea; pero si esperas hasta que sientas que sí tienes ganas para retomar tu práctica, quizás nunca suceda.

Fuente: http://www.wiseattention.org/blog/2012/06/12/ten-tips-for-setting-up-a-meditation-practice/

Vistas desde Beatenberg Meditation Center, Suiza.
Vistas desde Beatenberg Meditation Center, Suiza.


Basándome en este artículo y en las épocas en que mejor lo llevo yo, creo que las claves para conseguir esta regularidad en la práctica de la meditación, a parte de la reflexión acerca de los motivos, los beneficios y los valores, son mantener una práctica simple, sin un exceso de expectativas, encontrar el momento o momentos del día que mejor te funcionan, sentirse acompañado (tener amigos que meditan, asistir a un grupo de meditación regularmente, leer o releer de vez en cuando los libros que nos inspiran, o asistir cada cierto tiempo a un curso/retiro relacionado con la meditación) y encontrar ese punto de equilibro entre forzarse demasiado y ser demasiado autoindulgente, entre ser muy duro con uno mismo y ser demasiado blando. Varios maestros definen el esfuerzo correcto o apropiado (uno de los elementos del camino óctuple) simplemente como ‘seguir intentándolo’. Creo que la meditación es una de esas cosas a las que se puede aplicar aquella metáfora del pájaro entre las manos: si lo aprietas demasiado fuerte se asfixiará, si los sostienes demasiado suelto volará.


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«Lo que sé es que tenemos esta vida», Karma Yeshe Rabgye

[8 páginas]

The-authorEs difícil encontrar una cafetería tranquila y silenciosa en McLeod Ganj, pero la encontramos. Tampoco es fácil encontrar a alguien como mi entrevistado: Karma Yeshe Rabgye. Hoy en día no parece extraño oír a un budista occidental decir que no hace falta creer en la reencarnación para practicar el dharma, que el nirvana o iluminación no es su meta y que practica para esta vida. Estas opiniones son, de hecho, características de aquellos que se identifican como budistas seculares. Lo que es poco común es escuchar estas palabras de alguien que viste el hábito rojo de los monjes Kagyu tibetanos.
Teniendo estas ideas, ¿Por qué vive y enseña en la India? ¿Cómo trata con las posturas ortodoxas de aquellos que le instruyeron y aquellos a su alrededor? ¿Qué virtudes y qué peligros ve en la secularización del dharma? ¿Cuál es su enfoque al enseñar?

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¿Por qué necesitamos conocer nuestra historia budista?

[2 páginas]
Artículo de Rita Gross, aparecido en el número de primavera de 2009 de «Buddhadharma: the practitioner’s quarterly».

Los budistas conversos occidentales conocen quizás algunas leyendas “familiares” propias del tipo específico de budismo que practican; pero muchos carecen de una formación sistemática en la historia de su recién escogido camino religioso. Muchos no conocen qué lugar ocupa el linaje que han elegido en el esquema general del budismo, una religión amplia y antigua con muchas variantes regionales e históricas. Cada uno de los innumerables subgrupos budistas tiene su propia historia sobre cómo, cuándo y dónde impartió Buda las enseñanzas en que se basan sus visiones y prácticas. Estas historias hacen afirmaciones difíciles de conciliar unas con otras. Dar sentido a estas historias puede ser difícil a menos que uno tenga herramientas para comprender la relevancia de la leyendo y el mito.

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¿Cuál es la actitud correcta para la meditación?

«Me siento a meditar. Intento permanecer concentrado. No quiero distraerme; pero me distraigo. Al darme cuenta me tenso. Esto todavía lo dificulta más…» ¿Esto os suena? Aquí van 23 consejitos de Sayadaw U Tejaniya, un maestro birmano de meditación vipassana cada vez más popular por su enfoque relajado, práctico y su insistencia en llevar la meditación a la vida diaria. Éstos son muy buenos consejos a revisar de vez en cuando y a recordar durante la meditación.

Nota de traducción: las expresiones «ser consciente» y «estar atento» se utilizan aquí de forma intercambiable, refiriéndose al estado de ‘darse cuenta’ de las cosas.

  1. Meditar es reconocer y contemplar lo que sucede –ya sea agradable o desagradable– de manera relajada.
  2. Meditar es observar y esperar pacientemente con atención y entendimiento. La meditación NO es intentar experimentar algo que has leído u oído.
  3. Sólo presta atención al momento presente. No te pierdas en pensamientos acerca del pasado. No te dejes llevar por pensamientos acerca del futuro.
  4. Al meditar, tanto la mente como el cuerpo deben estar cómodos.
  5. Si la mente y el cuerpo se cansan, algo pasa con la manera en que estás practicando; es momento de revisar cómo estás meditando.
  6. ¿Por qué te concentras tan intensamente cuando meditas? ¿Quieres algo? ¿Quieres que algo suceda? ¿Quieres que algo deje de suceder? Verifica si alguna de estas actitudes está presente.
  7. La mente que medita debería estar relajada y en paz. No puedes practicar cuando la mente está tensa.
  8. No te concentres con demasiada intensidad, no controles. No te fuerces ni te restrinjas.
  9. No intentes crear nada y no rechaces lo que está ocurriendo. Simplemente sé consciente.
  10. Intentar crear algo es codicia. Rechazar lo que sucede es aversión. No saber si algo está sucediendo o ha dejado de suceder es ignorancia/engaño.
  11. Sólo en la medida en que la mente que observa no tiene codicia, aversión o ansiedad estás verdaderamente meditando.
  12. No tengas expectativas, no quieras nada, no estés ansioso, porque si estas actitudes están en tu mente, se vuelve difícil meditar.
  13. No está intentado hacer que las cosas sucedan de la forma en que tu quieres. Estás intentando saber lo que ocurre tal cual es.
  14. ¿Qué está haciendo la mente? ¿Pensando? ¿Siendo consciente?
  15. ¿Adónde está ahora la atención de la mente? ¿Fuera? ¿Dentro?
  16. La mente que observa, contemplativa, ¿está adecuadamente atenta o sólo superficialmente atenta?
  17. No practiques con una mente que quiere algo o quiere que algo ocurra: el único resultado será que te agotarás.
  18. Tienes que aceptar y contemplar tanto buenas como malas experiencias. ¿Sólo quieres buenas experiencias? ¿No quieres siquiera la más mínima experiencia desagradable? ¿Es esto razonable? ¿Es éste el camino del Dhamma?
  19. Tienes que comprobar una y otra vez con qué actitud estás meditando. Una mente ligera y libre te ayuda a meditar bien. ¿Tienes la actitud correcta?
  20. No te sientas perturbado por la mente que piensa. No estás practicando para prevenir pensar, sino para reconocer e identificar el ‘pensar’ cuando éste aparezca.
  21. No rechaces ningún objeto que venga a tu atención. Conoce las impurezas/obstáculos mentales que surgen en relación al objeto y examínalas continuamente.
  22. El objeto de atención no es realmente importante; la mente contemplativa que trabaja en el fondo para estar atenta es de real importancia. Si la contemplación se hace con la actitud adecuada, cualquier objeto es el objeto adecuado.
  23. Sólo cuando hay fe o confianza (saddhā), surge el esfuerzo. Sólo cuando hay esfuerzo (viriya), la atención se vuelve continua. Sólo cuando la atención (sati) es continua, la mente se estabiliza. Sólo cuando la mente se estabiliza (samādhi), empiezas a comprender las cosas como son. Cuando empiezas a entender las cosas como son (paññā), la confianza se fortalece.

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